MIM 2017: maratonistas los más listos del mundo

Según la ciencia, la misma proteína que hace correr más a los maratonistas, también los hace más inteligentes. Veamos que hay de cierto.

 El matemático y criptógrafo Alan Turing, que descifró el código Enigma de los nazis, era capaz de correr un maratón en dos horas 46 minutos. Su cronómetro casi le permitió representar a Gran Bretaña en los Juegos Olímpicos de Berlín.

El británico prueba que, como hace tiempo sospecha la ciencia, correr largas distancias y la inteligencia van de la mano.

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La sospecha ahora fue confirmada por un estudio del Instituto Salk (California, EE.UU.), que concluyó que la clave de esta alianza es una proteína identificada como ERRy, que en estudios anteriores ya había demostrado que era capaz de transformar la grasa de ratones sedentarios en músculo.

Ahora, los investigadores descubrieron que en el cerebro, esta proteína mejora la actividad de las neuronas, transformando el azúcar del cerebro en energía.

Los expertos de Salk creen que con la proteína se podría crear un tratamiento de medicina regenerativa y de desarrollo de aprendizaje. ¿La razón? El proceso por el que el cuerpo obtiene la energía para correr largas distancias de forma más eficiente, es el mismo que está involucrado también en la memoria y el aprendizaje, gracias a la presencia de ERRy que controla el flujo de sangre y nutrientes a través del cuerpo.

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Más beneficios

Según el traumatólogo Miguel Pinedo, experto en Medicina del Deporte de Clínica Las Condes, correr no sólo se asocia a beneficios intelectuales, sino también fisiológicos. Como un maratón implica varios meses de preparación, en general "los deportistas tienen menor porcentaje de grasa y menos riesgo cardiovascular por todo el entrenamiento aeróbico que realizan", dice.

A eso se suma el buen estado de ánimo que poseen por la liberación de endorfinas y una mejor salud ósea porque "el hueso que esta sometido a cargas cíclicas se vuelve con el tiempo más resistente y aunque se deje de entrenar, este beneficio continua por un tiempo más", explica Pinedo.

A juicio del especialista en Medicina Deportiva, César Kalazich, quienes practican ejercicio en general aumentan el colesterol bueno y disminuyen el malo, lo que se puede lograr en dos o tres meses de ejercicio. Además se disminuye el riesgo de resistencia la insulina. "Probablemente debido al estímulo mecánico, el ejercicio induce a la célula a generar una proteína que introduce glucosa a su interior, el mismo trabajo que realiza la insulina, por lo que ésta se hace menos necesaria" disminuyendo el riesgo de que el cuerpo se sature de ella y se vuelva resistente.

Gonzalo Fernández, deportólogo, señala que la mayor capacidad aeróbica que poseen estos deportistas se debe a un funcionamiento pulmonar y cardiaco más eficiente. "Esto hace que el transporte de oxígeno sea mayor a todos los órganos, pero sobre todo a los músculos que el sistema que está trabajando y que es lo que le permite realizar ejercicio por más tiempo y a una mayor intensidad que una persona sedentaria", indica.

Mentalmente, quien corre maratones también se vuelve más fuerte. El sicólogo deportivo, Enrique Aguayo, dice que el ejercicio ayuda a eliminar estrés y en pruebas de largo aliento como el trekking o el maratón, se beneficia alcanzar metas mediante esfuerzo, voluntad, disciplina, resistencia a la frustración y perseverancia, características que se desarrollan en este tipo de deportes.

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19 de junio de 2018 | 04:21
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