¿Turquía quiere "desenredarse" del Estado Islámico?

Según los rusos, tras el derribo del avión Su-24 por parte de la Fuerza Aérea turca, “han sido notados los vínculos de Ankara con algunos grupos yihadistas”.

Parece que la cooperación con el EI tuvo un efecto adverso para Turquía, que ahora tendría que cambiar rápidamente de estrategia, afirman los expertos.

Tras el derribo del avión ruso Su-24 por parte de la Fuerza Aérea turca a finales del mes pasado, han sido notados los vínculos de Ankara con algunos grupos yihadistas, según opina el experto en relaciones internacionales Behlul Ozkan en su artículo para la revista 'Politico'. El apoyo a las fuerzas de la oposición en Siria es una de las "espinosas cuestiones". Turquía está al lado de unos grupos insurgentes y sus aliados al lado de otros.

Recientemente, hacia Turquía se lanzaron críticas por su conexión con los islamistas radicales. En particular, el vicepresidente estadounidense, Joseph Biden, anunció que los turcos apoyan "a los que luchan contra el presidente sirio Bashar al Assad", incluyendo militantes que forman el Frente Al Nusra y otros extremistas. "A pesar de estas declaraciones", Ozkan destaca que "los radicales en Siria recibieron regularmente la ayuda militar de Arabia Saudita y Catar, a través de Turquía, de lo que era consciente la CIA".

Tras el derribo del avión ruso Su-24 por parte de la Fuerza Aérea turca a finales del mes pasado, han sido notados los vínculos de Ankara con algunos grupos yihadistas

Actualmente, Turquía "está en desacuerdo" con los tres enemigos del Estado Islámico: kurdos, chiitas árabes y el gobierno de Assad. Asimismo, actualmente "ellos tienen ahora los mismos enemigos regionales", concluye Ozkan. El Partido Justicia y Desarrollo (AKP, por sus siglas en turco), que está en el poder en Turquía, insiste en que el derrocamiento de Bashar al Assad facilitaría la lucha contra el EI. Sin embargo, el plan de Ankara no cuenta con el apoyo de ningún actor regional o mundial, vinculado con el conflicto, incluyendo a Rusia y EE.UU., cuyo objetivo principal es destruir al EI, y no a Assad, según el experto. Así, "Ankara tendría que estar de acuerdo con esta estrategia, aunque pagaría un alto precio". Y como consecuencia, actualmente, las autoridades del país están pensando en cómo "desenredarse" del Estado Islámico.

La inconsistencia de la política de Turquía se observa no solo en relación al Estado Islámico, sino también con Rusia. Moscú, a su vez, no tardó en reaccionar al derribo de su bombardero Su-24 por un caza F-16 turco. El 28 de noviembre el presidente Vladímir Putin firmó un decreto que contiene una amplia lista de sanciones económicas contra Turquía con el objetivo de garantizar la seguridad de los ciudadanos rusos.

Fuente: RT.

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21 de agosto de 2018 | 09:18
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