Rousseff pierde a su bancada aliada y se reconcilia con vice

Su vice aceptó ser recibido y se reunieron. El vice dijo que él y Rousseff acordaron mantener "una relación personal, institucional, que sea lo más fértil posible".

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, perdió hoy el control de la mayor bancada aliada en la Cámara de Diputados, pero también tuvo un respiro al sellar la paz con su vice, Michel Temer, tras el distanciamiento originado por una carta con quejas y críticas que le envió el político.

En la Cámara Baja, donde se tramita el proceso para destitiuir a la presidenta, la bancada del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) resolvió sustituir a su líder Leonardo Picciani -un aliado del Gobierno-, por Leonardo Quintao, integrante del ala de la agrupación que defiende la salida de la mandataria.

Los líderes partidarios en el Congreso brasileño poseen atribuciones de peso, puesto que son interlocutores entre el Gobierno y sus respectivas bancadas, a las que orientan sobre qué y cómo votar, entre otras prerrogativas.

La sustitución de Picciani contó con el aval del jefe de Diputados, Eduardo Cunha, responsable por la apertura, hace una semana, del proceso tendiente a impugnar el mandato de Rousseff.

El proceso fue suspendido por el juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Luiz Edson Fachin hasta el próximo miércoles, cuando el plenario de la Corte Suprema analizará un recurso presentado por el Partido Comunista do Brasil (PCdoB), aliado del Gobierno.

El partido comunista cuestionó, entre otros aspectos, la legitimidad de la elección de los integrantes de una comisión especial de la Cámara Baja que analizará el pedido de destitución de Rousseff.

La instalación de esa comisión es el primer paso formal en el proceso contra Rousseff.

El magistrado suspendió todas las acciones previstas a partir de hoy vinculadas al proceso, para evitar, explicó, que se tomen decisiones que después acaben siendo anuladas por la Suprema Corte.

Aprovechando la resolución de Fachin, la oposición avisó que no permitirá que se vote nada en el Congreso hasta que ese asunto quede resuelto. Otro dolor de cabeza para el Gobierno, que necesita que el Congreso vote cuanto antes algunas medidas económicas que evitarían un deterioro aún más acelerado de la situación económica del país.

La buena noticia para la presidenta fue que su vice aceptara ser recibido en el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia en Brasilia, donde ambos se reunieron durante unos 50 minutos, según informó la agencia oficial de noticias ABR.

Tras la reunión, Temer dijo que él y Rousseff acordaron mantener "una relación personal, institucional, que sea lo más fértil posible".

Las palabras del vicepresidente despejan las dudas generadas por el tenor de la misiva, que fue interpretada como una señal de una posible ruptura entre ambos o incluso entre el PMDB y el gobernante Partido de los Trabajadores (PT).

En la carta, Temer se quejaba de haber sido confinado al papel de "vicepresidente decorativo" y decía estar convencido de que Rousseff no confía ni en él ni en su partido.

Fuente: Dpa. 

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21 de agosto de 2018 | 07:55
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