Hispanos consternados por tiroteo en California

Muchos se congregaron en un centro de reunión para encontrar a amigos y familiares tras el tiroteo que dejó al menos 14 muertos y más de una docena de heridos.

 El tiroteo que dejó al menos 14 muertos y más de una docena de heridos el miércoles en el sur de California consternó a muchos hispanos, que llegaron a un centro de reunión para encontrar a sus amigos y familiares que sobrevivieron al ataque.

Raymond Torres arribó muy preocupado al Centro Comunitario Rudy Hernández. Caminaba apurado y tenía prisa por entrar a ese lugar, facilitado por las autoridades para reunir a las personas que estuvieron en el Centro Regional Inland, donde ocurrió el tiroteo antes de mediodía.

Su hija Miriam Torres, de 27 años, estuvo laborando como trabajadora social en ese centro que presta atención a personas con discapacidades, dijo el padre.

"Ella está muy asustada pero está bien", dijo Raymond Torres. "Dijo que se escondió con sus compañeras y que está bien".

Durante la tarde, muchas personas llegaron al centro comunitario por su cuenta, así como varios autobuses con gente, en los cuales venían muchos latinos, mujeres, adultos mayores y algunos niños. Varios tenían el rostro demacrado, con los ojos llenos de lágrimas. Otros iban del brazo de acompañantes, como buscando abrigo y cariño.

El centro comunitario está a cinco kilómetros (tres millas) de distancia del lugar del tiroteo, donde hasta tres agresores habrían abierto fuego contra la gente, de acuerdo con las autoridades.

Aparentemente los atacantes portaban equipo tipo militar, "como si estuvieran en una misión" en esta ciudad situada a una hora de manejo al este del centro de Los Ángeles, según las autoridades.

Horas después del tiroteo, la policía cercó y le disparó a una camioneta negra a algunos kilómetros del Centro Regional Inland y una persona quedó tirada en la calle con una pistola cerca. Aparentemente los agentes también sacaron a otra persona del vehículo. Un agente resultó herido.

La policía no ha dicho cuál podría haber sido el móvil de la balacera, ocurrida cinco días después de que una persona matara a tres personas en el centro de servicios Planned Parenthood en Colorado.

Testigos de lo ocurrido en San Bernardino han dicho que muchas personas se encerraron en sus oficinas y luego esperaron impacientes a que llegaran las autoridades.

Gabriel Quiroga arribó al centro comunitario acompañado de su suegra Elsa Torres para reunirse con su esposa Catherine Quiroga, quien trabajaba en el lugar del tiroteo en el departamento de recursos humanos.

"Estaba temblando cuando hablé con ella. Me dijo que escuchó disparos y que no sabía lo que estaba pasando", indicó Gabriel Quiroga al entrar al centro.

Elsa Torres dijo que su hija de 36 años le habló desde debajo de su escritorio, diciéndole que alguien estaba disparando.

"Quiero ver a mi hija. Doy gracias a Dios porque está viva", dijo Torres.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México señaló en un comunicado que no ha sido informada de ninguna víctima que fuera mexicana, pero agregó que su consulado en San Bernardino está pendiente de la situación.

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14 de agosto de 2018 | 12:42
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