Jefe de Diputados pide "mucha cautela" sobre juicio contra Rousseff

Eduardo Cunha es el encargado de decidir si se abre un juicio político para destituir a la presidenta de Brasil o si se desestiman las denuncias opositoras.

El presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, encargado de decidir si se abre un juicio político para destituir a la presidenta Dilma Rousseff, dijo que hay que tener "mucha cautela" al analizar los pedidos presentados con ese fin que se basan en las llamadas "ruedas" fiscales.

El legislador se refiere a maniobras contables practicadas por el gobierno de Rousseff en 2014, que fueron constatadas por el Tribunal de Cuentas (TCU), el cual recomendó al Congreso reprobar los balances por esa razón. Dichas prácticas pueden llevar a que la presidenta sea acusada de violar la Ley de Responsabilidad Fiscal y en consecuencia ser destituida.

"El hecho, por sí solo, de que haya habido 'rueda' (fiscal) no significa que haya una razón para pedir un pedido de 'impeachment'. Tiene que configurarse que haya habido actuación de la presidenta en el proceso que incumplió la ley", explicó el político del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

"Uno no puede sacar conclusiones precipitadas, hay que tener mucha cautela en relación a eso", enfatizó, en declaraciones que recoge el portal del diario "O Estado de Sao Paulo".

El diputado se refirió, concretamente, al pedido de apertura de juicio contra Rousseff que recibió el miércoles de manos de grupos opositores y que se basa precisamente, en las ruedas fiscales descubiertas en 2014, e incluye una denuncia del Ministerio Público de Cuentas (Fiscalía) de que las mismas continuaron practicándose este año, el primero del segundo mandato de Rousseff.

"El hecho de existir las ruedas (fiscales) no quiere decir necesariamente que haya habido un acto (ilícito) de la presidenta de la República en relación al incumplimiento de la ley. Son dos cosas distintas. La rueda puede ser una circunstancia del equipo (económico)", precisó.

Agregó que no tiene definido un plazo para anunciar su decisión de acoger o rechazar la solicitud.

"A lo que me comprometí fue a ser rápido y objetivo. Ahora, la celeridad depende de la capacidad de formar un juicio de convicción. El tiempo (que pueda demorar) es un tiempo indefinido", afirmó.

Las declaraciones sorprenden, dado que Cunha es un enemigo declarado del gobierno de Rousseff, aún cuando su partido es el principal socio de la coalición oficialista. Esta semana, la relación se tensó aún más, y ambos intercambiaron una serie de ironías y acusaciones.

El político evangélico está siendo presionado a dejar el comando de la Cámara Baja, debido a que está denunciado ante el Supremo Tribunal Federal -la máxima corte del país- por sus presuntos nexos con el escándalo de corrupción en Petrobras.

Además, la semana pasada se supo que tiene cuentas bancarias secretas en Suiza, en las que se sospecha fueron depositado fondos desviados de la petrolera estatal.

Según analistas, Cunha intentará demorar el anuncio sobre su decisión respecto el pedido de juicio contra Rousseff y no revelará con claridad si se inclinará por acogerlo o archivarlo, para que tanto oficialismo como oposición eviten exigirle frontalmente que deje el cargo.

Fuente: Dpa. 

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19 de agosto de 2018 | 22:11
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