El Partido Republicano busca desesperadamente un líder

El reto que enfrentan ahora los republicanos no es sólo buscar líderes para unir a las facciones en conflicto del partido, sino determinar si encontrarlos es posible.

 En la turbulenta Cámara de Representantes, los republicanos gozan de una mayoría casi histórica, pero a pesar de ello las profundas divisiones entre los ultraconservadores y los legisladores más tradicionales del partido los han dejado desorientados sobre quién debería estar a cargo. En las primarias republicanas, experimentados gobernadores y senadores —que desde hace tiempo aguardan para ser líderes nacionales del partido— están siendo eclipsados por personajes externos como Donald Trump, que sólo parecen fortalecerse a medida que enfrentan a la clase dirigente del partido.

Trump incluso aseveró que ayudó a hacer que el representante californiano Kevin McCarthy se retirara esta semana de la contienda por la presidencia de la Cámara de Representantes, una salida sorprendente de un legislador considerado el sucesor natural.

"Ellos me están atribuyendo mucha acreditación por eso, porque yo dije que realmente se necesitaba alguien muy, muy duro", dijo Trump, el impetuoso multimillonario que ha encabezado las encuestas para la nominación presidencial del Partido Republicano durante los últimos meses.

McCarthy fue derribado por los mismos factores que llevaron al actual presidente de la cámara baja John Boehner a anunciar su renuncia: una rebelión entre miembros enviados a Washington por votantes que creen que el partido ha alcanzado soluciones negociadas con mucha frecuencia con el presidente Barack Obama y legisladores demócratas.

Con todo lo que se habla sobre ideología, la división entre los republicanos se relaciona con frecuencia más a las tácticas. Boehner y McCarthy son legisladores acérrimamente conservadores, pero los miembros elegidos en la era del movimiento ultraconservador Tea Party cuestionan abiertamente si se puede confiar en ellos para que mantengan la línea partidista en negociaciones presupuestales y otros asuntos.

En la Cámara de Representantes, algunos republicanos están implorando que el legislador Paul Ryan de Wisconsin ocupe el lugar vacío. Ryan no es más conservador que Boehner —al igual que el presidente saliente de la cámara, él ha pedido una reforma de inmigración_, pero es respetado ampliamente en el partido y es visto como uno de sus líderes intelectuales.

"Sería difícil que la gente se oponga a Paul Ryan y diga que no es un buen republicano o que no es leal", dijo el legislador Peter King. "Él tiene la categoría que nadie más tiene en este momento".

No obstante, Ryan, un experto en presupuesto y candidato del Partido Republicano a la vicepresidencia del país en 2012, ha dicho hasta ahora que no quiere el cargo. Él ha dejado una impresión clara que ascender a presidente de la cámara baja en el actual ambiente político sería más perjudicial que provechoso para su futuro político, el cual incluye su aspiración por llegar a la Casa Blanca.

Ciertamente, el próximo presidente de la Cámara de Representantes enfrentará una rápida prueba para cercar a legisladores que consideren que llegar a acuerdos es lo mismo que rendirse. El Congreso debe aumentar el límite de endeudamiento de la nación a principios de noviembre para poder evitar un incumplimiento de pagos, y enfrenta la fecha límite del 11 de diciembre para aprobar un presupuesto y mantener al gobierno operando.

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19 de agosto de 2018 | 13:12
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