Alemania unificada recobra liderazgo y lucha contra su brecha interna

A 25 años de la unión de los dos países, mucho ha cambiado. Ahora, Alemania es la primera economía de Europa y quien rige políticamente los destino de la Unión Europea.

Cuando el Muro de Berlín cayó en noviembre de 1989 para desencadenar la implosión del comunismo en Alemania y en Europa, la física alemana oriental Angela Merkel no se imaginaba que menos de once meses después, el 3 de octubre de 1990, llegaría la reunificación alemana para poner fin a cuatro décadas de división.

"La reunificación no se podía prever. Pero poco después de la caída del muro, en Varsovia, unos colegas polacos, científicos, estaban seguros de que éste sería el camino irreversible hacia la unidad alemana", recordó estos días la canciller alemana.

A través del nuevo partido "Amanecer Democrático", Merkel asumió en 1990 el cargo de viceportavoz del último gobierno de la República Democráctica Alemana (RDA), condenado meses después a la desaparición al igual que el Estado del llamado socialismo real.

El programa de diez puntos presentado por el entonces canciller de la Alemania Federal Helmut Kohl el 28 de noviembre "sentó las bases", para la unidad, pero lo fundamental "fue la gente que primero coreaba 'somos el pueblo' para pasar rápidamente a 'somos un pueblo'", destacó Merkel.

Parte de ese "pueblo" fue Merkel, el vivo ejemplo de cómo ha cambiado Alemania en estos 25 años, de país dividido en dos sistemas tras la Segunda Guerra a potencia europea y protagonista en asuntos globales.

4Esta física del este que se sumó a las fuerzas democráticas de Alemania oriental y posteriormente a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del "canciller de la unidad" Helmut Kohl, dirige desde hace diez años los destinos del país y su voz se oye fuerte en Europa y también a nivel internacional.

"Alemania volvió al lugar al que siempre perteneció, al corazón de Europa", descata Hans-Dietrich Genscher, en un artículo para la emisora Deutsche Welle.

4El entonces ministro alemán de Exteriores fue uno de los personajes clave de la reunificación como negociador del llamado Tratado Dos más Cuatro, mediante el cual las fuerzas aliadas vencedoras de la Segunda Guerra Mundial aprobaron el 12 de septiembre de 1990 la unidad alemana.

Genscher aclara que "una nueva Alemania en una nueva Europa no significa más poder sino más responsabilidad. Responsabilidad por un mundo de igualdad, no de dominio, un mundo en el que cada uno es siempre consciente del hecho de que una nación no puede prosperar a la larga si las demás están permanentemente mal".

El país más populoso de Europa y de mayor potencia económica ha asumido un papel protagónico en muchos escenarios, ya sea la crisis económica de la atribulada Grecia, el conflicto de Ucrania o el desafío que supone el mayor flujo de refugiados a Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

"La política exterior alemana ha cobrado influencia en los últimos 25 años. Prácticamente no hay un problema internacional en cuya solución no estemos participando", destaca Eberhard Sandschneider, director de de la Sociedad Alemana de Política Exterior (DGAP), el "think tank" de la industria germana.

4Sin embargo, al interior queda mucha tarea por hacer. Según el "Informe sobre el estado de la unión alemana", que el gobierno alemán elabora de forma anual, la brecha económica entre el oeste y el este de Alemania persiste 25 años después.

"El proceso de transformación ha transcurrido de forma mayormente exitosa", constató al presentar el informe Iris Gleicke, la encargada del gobierno alemán del fomento a las regiones del ex territorio comunista.

Sin embargo, matizó que "el rendimiento económico es marcadamente más bajo, al igual que la recaudación impositiva. Los salarios siguen estando muy por debajo (de los del oeste) y el desempleo es considerablemente más alto".

El rendimiento económico del este alemán, incluido Berlín, se ubica en el 71 por ciento del registrado en el oeste. También la productividad laboral alcanza el 71 por ciento del valor que se registra en el oeste y la tasa de desocupación está en el 9,8 por ciento respecto al 5,9 por ciento de media del oeste.

El círculo de investigadores en torno al politólogo de la Universidad Libre de Berlín Klaus Schröder calcula que Alemania destinó entre 1990 y 2014 unos dos billones de euros a la reconstrucción del este, de estos entre 60 y 65 por ciento a gastos sociales. El dinero seguirá fluyendo también a través del llamado "impuesto a la solidaridad" que se recauda desde 1991.

La brecha social también sigue vigente. La reunificación no llevó a un verdadero acercamiento, opina Karl-Siegbert Rehberg, catedrático de sociología de la Universidad Técnica de Dresde.

R4ehberg señala que aún hoy en día, alemanes del oeste y del este no se codean mucho, incluso en el caso de aquellos que se instalaron en la otra parte del país. "Una ciudad como Dresde, en el este, tiene dos asociaciones artísticas (Kunstvereine), una en la que están los alemanes del oeste y en la otra los alemanes del este", pone como ejemplo.

También "el miedo difuso a lo imprevisto" es mucho mayor en el este, condicionado "por los efectos de la crisis que transformó la región tanto económica como socialmente", dice el sociólogo Eberhard Holtmann, de la Universidad Martín Lutero Halle-Wittenberg. Según el catedrático, esto explica el ascenso del movimiento islamófobo Pegida en el este.

Fuente: María Laura Aráoz, Dpa.

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21 de agosto de 2018 | 11:29
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