Obama y Xi Jinping llegan a un acuerdo por ciberespionaje

Los presidentes de Estados Unidos y China anunciaron avances en el tratamiento bilateral del problema.

Estados Unidos y China se comprometieron hoy a evitar el ciberespionaje para el robo de propiedad intelectual y otra información relacionada con negocios, informó hoy el presidente estadounidense, Barack Obama, en conferencia conjunta con su par chino, Xi Jinping, en Washington.

Un proceso de diálogo permanente y de alto nivel entre Estados Unidos y China controlará que lo acordado se respete. Obama dijo que había habido avances en el tema cibercriminalidad. Pero advirtió: "Expresé una vez más nuestra creciente preocupación sobre la amenaza a empresas estadounidenses y ciudadanos estadounidenses. Esto debe terminar".

"Le dije al presidente Xi y le digo al pueblo estadounidense que la pregunta ahora es: ¿serán las palabras seguidas por acciones?", se preguntó Obama. "Estaremos vigilando atentamente para establecer si se han hecho progresos en este aérea".

Por su parte, Xi rechazó estas acusaciones y afirmó que era su país el que había sido víctima de este tipo de ataques. El mandatario chino expresó su deseo de convertir la ciberseguridad en un área de cooperación más que de confrontación. "Tenemos amplios intereses en el cambio cibernético, pero necesitamos fortalecer la cooperación y evitar llegar a la confrontación o politizar este tema", añadió.

Los países también afirmaron que tratarán de trabajar juntos para desarrollar "normas apropiadas de comportamiento de los Estados en el ciberespacio dentro de la comunidad internacional", indicó la Casa Blanca.

El tema del ciberespionaje gravitó fuertemente sobre la visita de Xi. Estados Unidos acusa además a China de haberle robado propiedad intelectual y haber apoyado el "hackeo" de registros de personal del gobierno estadounidense.

Por otra parte, China se sumará al comercio de certificados de CO2 para reducir la emisión de gases de efecto invernadero en 2017, según anunció hoy Xi en la rueda de prensa.

Los planes de China de sumarse al comercio de emisiones en 2016 ya se conocían, pero Xi los concretó ahora durante su visita a Washington, retrasando su implementación en un año.

En ellos se incluirán centrales eléctricas y también industrias que necesitan especialmente grandes cantidades de energía, como la del cemento o el acero.

China provoca casi una tercera parte de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, sobre todo por su fuerte crecimiento económico. El segundo país más contaminante es Estados Unidos.

El plan se basa en los proyectos climáticos conjuntos que China y Estados Unidos presentaron en noviembre del año pasado y se considera un importante paso antes de la decisiva conferencia del clima que tendrá lugar en diciembre en París.

Además ambos países se comprometieron a implementar nuevos estándares de eficiencia para los vehículos de transporte antes de 2019, un sector aún no incluido en las medidas.

China también se comprometió a contribuir con 3.100 millones de dólares a ayudar a los países en desarrollo a combatir el cambio climático, superando el compromiso de Washington con 3.000 millones de dólares, según un comunicado publicado por la Casa Blanca.

El comercio de emisiones no carece sin embargo de controversia. Su objetivo es poner un límite a las emisiones de CO2. Sin embargo, ante la fuerte caída del precio del derecho a emitir CO2 las empresas carecen de la presión necesaria para invertir en tecnologías que permitan reducir esas emisiones.

En cuanto a lo económico, los líderes acordaron aumentar los esfuerzos para lograr un tratado de inversiones bilateral para nivelar el campo de juego para las empresas estadounidenses que buscan invertir en China.

Xi acordó acelerar las reformas de mercado y evitar la devaluación del yuan.

La reunión entre los líderes de las dos economías más grandes del mundo se produce en momentos de gran incertidumbre económica en China.

Los honores con los que fue recibido Xi en su visita de Estado generaron malestar en varios grupos de defensa de los derechos humanos. Durante la conferencia conjunta en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca podían escucharse de fondo los gritos de los manifestantes.

Por su parte, Obama dijo que expresó las preocupaciones de Estados Unidos sobre el trato de los tibetanos, la libertad de reunión y expresión, la libertad de prensa y religión y la importancia de permitir a las organizaciones no gubernamentales y a los periodistas que trabajen libremente.

Los mandatarios discreparon sobre las maniobras de China en los mares de China Meridional y Oriental. Xi dijo que las islas allí eran "territorio chino", mientras que Obama señaló que Estados Unidos defiende los reclamos territoriales de sus aliados en la región.

Poco antes de la conferencia, Obama recibió oficialmente con honores militares en la Casa Blanca a Xi, con quien se reunió durante horas antes de la rueda de prensa. Los dos presidentes se habían reunido ya en la noche del jueves durante varias horas en una cena privada.

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18 de junio de 2018 | 01:30
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