EEUU: Todos quieren una audiencia con el papa Francisco

Muchos grupos de inmigrantes y activistas aprovechan la atención mediática que genera el pontífice para publicitar sus causas y pedir al papa que los reciba.

Todos quieren una audiencia con el papa Francisco durante su estancia de seis días en Estados Unidos. Muchos grupos de inmigrantes y activistas aprovechan la atención mediática que genera el pontífice para publicitar sus causas y pedir al papa que los reciba.

Inmigrantes y activistas esperan al papa Francisco, que llegó hoy a Washington procedente de Cuba, con una larga lista de peticiones, desde que abogue por una reforma migratoria hasta que inste al Congreso a luchar contra el cambio climático, pasando por que interceda por diferentes causas en América Latina.

"Papa Francisco, no olvides a los inmigrantes de los Estados Unidos y las familias separadas por no tener papeles", rezaba una de las pancartas que exhibían los miembros de la Hermandad Mexicana Transnacional frente a la Casa Blanca.

Esta hermandad confía en que el papa Francisco abogue el jueves en el Congreso por una reforma migratoria y el fin de las deportaciones de los inmigrantes indocumentados.

El padre Luis Estrada, sacerdote de la iglesia de Nuestra Señora la Reina de Los Ángeles, espera que los congresistas escuchen el mensaje del papa. "El papa quizá no tiene poder político, pero tiene autoridad espiritual. Y cuando él habla la gente lo escucha, ya sean religiosos o no religiosos o sin importar el partido político", añade este sacerdote de origen mexicano.

"Papa Francisco, te quiero contar que mi corazón está muy triste porque tengo miedo de que un día ICE (el el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos) deporte a mis papás. Yo tengo derecho de vivir con mis papás. Yo tengo derecho de ser feliz", añadió Sophie Cruz, una niña estadounidense de origen mexicano de cinco años que viajó desde Los Ángeles con su padre para ver al papa.

"No te olvides de nosotros los niños ni de aquellos que sufren porque no tienen a sus papás por la violencia, por la guerra y por el hambre", pidió esta niña al primer papa latinoamericano.

Poco después, cinco de las madres de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa se daban cita delante de las oficinas del Congreso para entregar a los congresistas y senadores copias del informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) antes de la visita papal.

Este grupo designado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó a principios de septiembre un informe que desacreditó la conclusión de la fiscalía mexicana de que los jóvenes fueron incinerados en un basurero en Cocula, cerca de Iguala.

Esta madres confía en que el papa Francisco las reciba en audiencia en Filadelfia, coincidiendo con el primer aniversario de la desaparición de 43 estudiantes mexicanos.

A escasos metros de ellas hacían huelga un grupo de trabajadores federales del Capitolio, confiados que en que el papa ponga énfasis durante su visita en la la lucha contra la desigualdad y abogue por los derechos de los trabajadores a tener un salario digno.

"Hermanos y hermanas, estamos aquí para dar la bienvenida al papa. Queremos darle la bienvenida al Capitolio, que es también la capital de la desigualdad", dijo Joseph Geevaraghese, subdirector de la campaña "Change to Win".

También un grupo de hondureños mutilados por "La Bestia", el tren de carga que recorre México y con el que los inmigrantes intentan llegar a Estados Unidos, confía en que el papa y Obama les reciban para que conozcan de primera mano lo que sufren los migrantes para llegar a Estados Unidos.

Estos hondureños quieren pedir a Obama que reforme la distribución de fondos humanitarios para Centroamérica y contribuya a la creación de empleos en Honduras para evitar la migración forzada de sus compatriotas a Estados Unidos por la violencia y la pobreza.

Y coincidiendo con la llegada del papa Francisco a Washington un centenar de mujeres inmigrantes realizará hoy por la tarde-noche una vigilia delante de la Casa Blanca.

Estas mujeres han recorrido durante nueve días las cien millas (160 kilómetros) que separan el centro de detención de York (Pensilvania) de la capital estadounidense. Y esperan también que el papa Francisco sea la voz de los inmigrantes en el Congreso.

Fuente: Beatriz Juez, Dpa.

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15 de agosto de 2018 | 02:11
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