Medellín: una flor de metal transforma lluvia en agua potable

Se trata de un sistema que recoge y purifica agua de lluvia y que además opera con energía solar.

 Rosalba Cardona lleva 60 de sus 70 años recogiendo aguas lluvias para baldear, regar su jardín y tirar la cadena del baño. Además, siempre soñó con un sistema que purificara ese líquido para consumirlo. Lo consiguió y el caso lo cuenta el diario El Tiempo, de Colombia.

Flor agua


Es una idea que propuso en la última versión del proyecto Comuna Innova de Ruta N, programa de la Alcaldía de Medellín que recoge propuestas de impacto en los barrios y las vuelve realidad con ayuda de expertos. En tan solo seis meses su plan –el ganador entre 1.800 ideas– quedó plasmado en tanques en forma de flor, que hoy están instalados en las laderas más altas de Medellín, donde muchas viviendas no tienen agua potable.

Se trata de un sistema que recoge y purifica aguas lluvias. Opera con energía solar, tiene cuatro tanques en forma de pétalos (hechos de fibra de vidrio) y un tronco fabricado en metal.

Luis Javier Arango, ingeniero de petróleos y gerente de Gaia Servicios Ambientales, empresa creadora de la flor, explicó que para potabilizar el líquido, este pasa por dos filtros de carbón activado que remueven color, olor y sabor, además de darle un toque de refinación.

También pasa por una ultrafiltración que desinfecta, remueve macropartículas y no deja pasar bichos ni impurezas. Por último, una lámpara ultravioleta desinfecta y purifica el agua. Todo ese tratamiento se demora 45 segundos y se activa automáticamente cuando las personas se acercan a la máquina y aprietan la llave para llenar un recipiente.

Los tanques tienen capacidad de recoger 1.200 litros de agua, lo que suma 3.300 vasos de 300 mililitros. El innovador sistema está instalado en los barrios Santo Domingo (comuna Popular) y en Villa del Socorro (comuna Santa Cruz), cerca de canchas deportivas y colegios.

Rosalba, que ideó el proyecto, vive en Santo Domingo y es una de las cien personas que han probado la efectividad del invento. “El agua sale transparente y fresca como si estuviera conectada a un acueducto de EPM”, contó. Ella se siente orgullosa de que en su barrio las personas se beneficien de manera gratuita de su propuesta, no solo para ahorrar, sino también para cuidar del medio ambiente. La idea, única en el mundo, según el gerente de Gaia, se reproducirá en parques de Medellín y en el estadio Atanasio Girardot. También se llevará a otras regiones del país que tienen mucha lluvia y poco acceso al agua potable.

En las zonas en las que las precipitaciones escasean se estudian otras versiones del mecanismo, con equipos especiales que absorban la humedad del medio ambiente.

Rosalba dice que desde que era niña y vivía en el campo recogía aguas lluvias porque no tenían acueducto. Hoy ya tiene, pero no pierde esa costumbre y espera que cada día más personas adopten este hábito para aprovechar el recurso vital. 

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26 de mayo de 2018 | 19:16
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