Trump, el oportunista, y sus sorprendentes cambios de opinión

No hace mucho dijo: “Hillary Clinton es una mujer maravillosa”. Ahora, en tiempo electoral, sostiene todo lo contrario. Semblanza de un hombre muy controvertido.

Eran otros tiempos: en 2005, Hillary Clinton se sentaba en las primeras filas de la iglesia durante la boda de Donald Trump con la supermodelo Melania Knauss. Entonces, Clinton era una senadora admirada por Donald, que donaba dinero a su campaña electoral.

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Incluso en 2012 el magnate inmobiliario se deshizo en elogios cuando le preguntaron en las noticias de la cadena Fox por Hillary, ya por entonces secretaria de Estado norteamericana. "Hillary Clinton es una mujer maravillosa (...) ella y su marido me gustan (...) Creo que trabaja duro y hace bien su trabajo".

Pero eso era entonces. "No hay ni una sola cosa buena (...) que destaque de su mandato como secretaria de Estado", opinaba recientemente en una entrevista con la NBC el ahora político republicano, que antes fue independiente y después demócrata. "Hillary Clinton fue la peor secretaria de Estado de la historia de Estados Unidos (...) ¿Por qué debería entonces ser una buena presidenta? Creo que sería una pésima presidenta".

La quiere, no la quiere...: los cambios de opinión de Trump en cuanto a Hillary no son los únicos con los que ha sorprendido estos días el aspirante a candidato a la presidencia por el partido republicano. Desde el aborto hasta los impuestos, pasando por el "Obamacare" -la reforma sanitaria del presidente Barack Obama-, Trump ha cambiado tan radicalmente de opinión hacia la derecha, que la MSNBC llegó a hablar hace poco de "dos Trumps".

Y también el diario "The Washington Post" escribió: "Las posturas políticas de Trump se parecen a menudo un poco al tiempo en Nueva Inglaterra. Si no te gustan, espera un par de minutos". El diario presentaba una lista de 20 casos en los que el multimillonario cambió de opinión desde el pasado junio.

Pero los continuos cambios de opinión no parecen haber tenido impacto en las simpatías de potenciales votantes republicanos. Al contrario, muchos de sus seguidores se sienten atraídos por Trump porque habla claro y uno sabe a qué atenerse. ¿Pero es eso cierto?, se preguntaba incrédulo recientemente Chuck Todd, moderador de un talkshow de la NBC, señalando otros de esos llamativos cambios de parecer.

Por ejemplo, en 2010 Trump llegó a alabar el trabajo realizado por el secretario de Finanzas de Obama, Timothy Geithner. "Creo que todo el grupo ha hecho realmente un buen trabajo. Si se piensa en todo lo que ha ocurrido, tenemos al menos una economía. No tendríamos una economía si hace dos años no se hubieran adoptado algunas medidas drásticas".

Nada que ver con su opinión sobre Obama en 2015: "Algunos piensan que es incompetente. Yo no diría eso. O sí, lo diría".

Igual de llamativo es su giro de 180 grados sobe el aborto. "Estoy muy en contra del aborto y siempre lo he estado. Mis convicciones son muy fuertes". En 1999, sin embargo, Trump se manifestaba "muy a favor del derecho a abortar". Entonces decía odiar el concepto del aborto, pero aún así aseguraba defender ese derecho.

Sobre la reforma sanitaria, también cambió de parecer. "Soy un liberal en la cuestión de la cobertura sanitaria. Debemos ocuparnos de las personas enfermas. Quiero un seguro de enfermedad para todos, tenemos que ocuparnos de los otros, no hay otra opción. ¿Qué tiene un país que ofrecer, si no nos ocupamos de nuestros enfermos?".

Estas palabras, que se remiten a 1999, son muy diferentes a las vertidas este año. "Estoy casi más decepcionado de los republicanos (...) Deberían haber sido más duros en lo que respecta al 'Obamacare', que es una mentira total, un total y completo desastre".

Donald Trump


Lo mismo en lo que respecta a la política fiscal. "Gravaría a la gente rica, a los realmente ricos que tienen más de diez millones de dólares, con un 14,25 por ciento", dijo en 1999. La MSNBC matizó sin embargo que se refería a un gravamen de la propiedad, no de los ingresos. Sin embargo, este año, Trump defendió pagar lo menos posible. "Todos quieren pagar lo menos posible, incluido Warren Buffett (...) Alguien me preguntó cuál es la cuota fiscal que yo defiendo. No lo sé. Yo pago lo menos posible".

Trump cambió incluso de parecer en lo que respecta al ex gobernador de Florida Jeb Bush: si en 2000 lo describió en un libro como "un buen nombre (...) inteligente, duro, de principios (...) exactamente el tipo de líder político que este país necesita y que necesitará mucho en el futuro", ahora, como contrincante a la candidatura republicana, no quiere saber nada de él. En vez de eso se pregunta: ¿Quién demonios puede votar por ese muchacho?"

Fuente: Gabriele Chwallek, Dpa. 

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27 de mayo de 2018 | 09:27
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