Muertos en festejos taurinos: “El riesgo está ahí”

Los encierros de toros siguen convocando multitudes en España: “Uno se está poniendo delante de un toro que te puede quitar la vida”, advierten.

Diego corría delante de un grupo de toros en un festejo popular cuando cayó al suelo y uno de los animales se le echó encima, provocándole contusiones y heridas. A su lado, un compañero sufrió una cornada de 11 centímetros en el muslo. Ocurrió hace tres semanas en Tudela, en la región española de Navarra (norte).

Por fortuna, todo quedó en "un susto" y ambos están dispuestos a volver a hacer lo que más les gusta: soltar adrenalina delante de los astados. Pero también son conscientes de que el "riesgo cero" no existe en los encierros taurinos. Las cifras hablan por sí solas: nueve personas han muerto desde principios de julio en este tipo de festejos populares, celebrados cada año en las calles de cientos de localidades de España.

"El riesgo está ahí y hay que aceptarlo como tal. Si no hubiera peligro, ya no sería un encierro", explica a dpa este corredor de 28 años.

Tras casi media vida participando en encierros taurinos, Diego defiende que son "el espectáculo más real que existe". "El que muere, muere de verdad, y uno debe ser muy consciente de lo que hace: se está poniendo delante de un toro que en un momento le puede quitar la vida", advierte.

El repunte de fallecidos, cuatro el pasado fin de semana, ha reabierto en España el debate sobre la seguridad en este tipo de festejos, desarrollados muchas veces en un contexto de fiesta en el que, junto a los toros, el alcohol también es protagonista.

La meca es la ciudad de Pamplona, donde cada 7 de julio arrancan los famosos Sanfermines. Miles de personas participan en los ocho encierros -matutinos- que se celebran durante las fiestas más internacionales de España, que en los años 20 fascinaron al escritor y periodista estadounidense Ernest Hemingway.

Para proteger la seguridad de los que corren delante de los toros y evitar incidentes graves, el Ayuntamiento de la ciudad y las fuerzas de seguridad ponen en marcha cada año un dispositivo en el que decenas de efectivos intentan hacer cumplir las normas, lo que no siempre es fácil, dado la rapidez con la que se resuelven las carreras (algunas apenas superan los dos minutos).

"Comprobamos que el recorrido del encierro está en perfecto estado y que el dispositivo de seguridad es el correcto. También se hace un filtro entre los corredores, por si hay personas con mochilas, con elementos peligrosos o que no están en condiciones de correr, sobre todo si están ebrios o llevan calzado inadecuado. En ese caso, se les saca del recorrido", explica a dpa Alfonso Fernández, jefe de la Policía municipal de Pamplona, una ciudad de 200.000 que en sus fiestas multiplica su población hasta más de un millón.

Entre las infracciones detectadas este año -y multadas con cantidades de entre 600 y 1.200 euros-, destacan las asociadas a dispositivos de grabación: el 40 por ciento tiene que ver con la utilización de cámaras y smartphones durante el encierro. Las nuevas tecnologías pueden jugarle una mala pasada al corredor, como le ocurrió a un joven de 32 años que murió hace unos días en la provincia de Toledo (centro) cuando fue embestido por un toro que no vio mientras grababa con su móvil el festejo.

Los agentes están muy pendientes de este tipo de comportamientos, así como de otros también prohibidos como intentar llamar la atención de los astados, agarrarlos o correr hacia ellos creando situaciones de peligro y de maltrato hacia el animal.

Pero la normativa no es igual en todas las regiones de España ni todas las localidades cuentan con el presupuesto y los medios que tienen ciudades como Pamplona para controlar este tipo de festejos populares y actuar con celeridad si hay un incidente grave.

"En muchos pueblos se debería reforzar un poco la seguridad y los servicios de emergencia. Si tienes una cornada grave en Pamplona, en unos minutos estás en el quirófano, mientras que en otros sitios puedes perder la vida por el camino", apunta Diego.

En todo caso, corredores y expertos taurinos coinciden al afirmar que buena parte de los incidentes se deben a imprudencias de los propios corredores.

"En el momento en que una persona entra en un recinto taurino debe saber a qué se expone. Nunca se puede perder la cara de un toro", dice a dpa Julio Franch, presidente de una asociación que defiende los llamados "bous al carrer" (toros en la calle), una suelta de astados popular que se celebra en muchas localidades del este de España.

Por eso son importantes las campañas de información y concienciación, que algunas localidades ponen en marcha para que todo el que participe en un encierro lo haga de forma adecuada. Lo más importante: que ponga los cinco sentidos en la carrera.

Fuente: Ana Lázaro Verde, Dpa.

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21 de mayo de 2018 | 16:32
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