Granma: "Una larga historia y un nuevo comienzo"

A través de una cronología visual de la embajada de EEUU en Cuba, el Partido Comunista cubano describe la evolución de la relación de ambas naciones.

Cuba y Estados Unidos, dos naciones separadas apenas por 90 millas de mar, acumulan una convulsa relación bilateral, incluso si solo se cuenta a partir de la intervención norteamericana en la Guerra de Independencia contra España a finales del siglo XIX.

A partir de ahora avanzan en una nueva etapa hacia la normalización de sus vínculos, tratando de superar una historia de bloqueo económico unilateral y agresiones directas a la pequeña isla caribeña.

No existe referente de lo que serían unos vínculos normales con Estados Unidos, lo que hace aún más difícil el reto, pero los últimos meses han demostrado hasta dónde se puede llegar mediante un diálogo respetuoso y en condiciones de igualdad.

El diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista cubano, realiza un breve recorrido visual por momentos y lugares que marcan la presencia diplomática estadounidense durante el último siglo, justo cuando se abre un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales.

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 Durante la seudorrepública, el embajador de Estados Unidos era una figura tan importante como el propio presidente del país y en algunos casos más. 

Durante la década del 40, lo que sucedía en el interior de esta embajada, ubicada en la calle Obispo, podía cambiar el rumbo del país.

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 Los Estados Unidos inauguraron en 1953, en plena dictadura de Batista, su más moderna embajada frente al Malecón habanero, un símbolo de poder e influencia. El edificio fue diseñado por la reconocida firma de arquitectos neoyorquina Harrison & Abramovitz.

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 Ceremonia de izamiento de la bandera de Estados Unidos en la misión de La Habana a finales de los 50 en presencia de Philip W. Bonsal, ultimo embajador en la Isla. 

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 James Tracy (izquierda), Mike East (centro), y Larry Morris, fueron los tres marines que arriaron la bandera estadounidense el 4 de enero de 1961, pocas horas antes de ser escoltados por milicianas cubanas hasta un ferry en el Puerto de La Habana que los llevó de regreso a su país.  

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 Funcionarios estadounidenses abandonan la embajada tras la ruptura de relaciones. 

Las autoridades cubanas habían denunciado que el lugar se había convertido en un nido de espías para atentar contra el proceso político y social que habían decidido los cubanos. 

Se les dio 48 horas para reducir el número de funcionarios de más de 300 a 11, la misma cantidad con que contaba la embajada cubana en Washington. 

Eisenhower, que ya tenía sobre su escritorio la supuesta solución militar al problema —la misma que luego fracasaría en las aguas de Playa Girón— decidió dar un portazo y cortar los vínculos diplomáticos. Su decisión marcaría el próximo medio siglo de relaciones bilaterales hasta el anuncio de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro el pasado 17 de diciembre. 

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 El embajador suizo en Cuba Etienne Serra (izq.) recibe en el aeropuerto internacional José Martí, de La Habana, al señor Lyle Lane, primer Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA) en Cuba. 

Durante el gobierno del demócrata James Carter se dio una mejoría en las relaciones bilaterales, a pesar de que parte de sus asesores no compartía la visión de cambiar la política hacia Cuba. 

En su primer año de mandato, se suspendieron los vuelos espías, se restablecieron las conversaciones que fructificaron en el acuerdo pesquero y el de límites marítimos, se autorizaron temporalmente los viajes de estadounidenses a la isla y se establecieron secciones de intereses en ambas capitales. 

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 Wayne Smith (con barba), otro de los primeros jefes de la Sección de Intereses de Washington en la Habana, se convirtió en un apasionado defensor de un acercamiento entre los dos países. Smith estaba en La Habana cuando se arrió la bandera de la embajada en 1961.

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 Durante las últimas décadas del siglo pasado y la primera del presente, la SINA ( Sección de Intereses de Norteamérica )sirvió como cuartel de la subversión contra nuestro país y sus áreas exteriores fueron centro de las denuncias pacíficas del pueblo cubano ante esas injerencias. 

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 La Sección de Intereses de Washington en La Habana se convirtió formalmente en embajada el pasado 20 de julio, al igual que la misión cubana en Washington. Como parte de las conversaciones para el restablecimiento de relaciones, ambos gobiernos acordaron respetar los principios y propósitos de la Carta de las Na­ciones Unidas y el Derecho Inter­nacional, en particular las Con­ven­ciones de Viena sobre Rela­ciones Diplomáticas y Con­sulares, lo cual constituye un paso histórico y debe abrir el camino para un nuevo comienzo en los vínculos diplomáticos entre los dos países.  / Fuente: Granma.cu 

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15 de julio de 2018 | 19:14
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