Abuelo del niño palestino muerto pide paz con los israelíes

El niño de cuatro años murió, tras un ataque de judíos radicales, con una bomba incendiaria, contra la casa en la que vivía con su hermano y sus padres.

En los últimos cuatro días Hussein Dawabshe no se ha apartado de la cama de su nieto en el hospital de Tel Hashomer, en Israel. El pequeño Ahmed, de cuatro años, fue trasladado allí desde Cisjordania después de que el pasado viernes presuntos radicales judíos lanzaran una bomba incendiaria contra la casa en que vivía con su hermano y sus padres en Douma.

El padre de Ahmed, Saed, consiguió salvarle de las llamas. Pero la madre, Riham, no pudo rescatar al pequeño Ali, de 18 meses, que murió quemado. La pareja se encuentra hospitalizada en Israel en estado grave, con quemaduras en más del 80 por ciento de sus cuerpos.

Ahmed tiene quemaduras en el 60 por ciento del cuerpo y también se encuentra en situación crítica. Las próximas horas serán fundamentales para saber si el menor conseguirá sobrevivir, explicó el director del hospital, Zeev Rotstein.

El abuelo de Ahmed no ha salido del hospital desde aquella fatídica noche, cuando su mujer le despertó para alertarle de que la casa de la pareja, situada a 1,5 kilómetros de la suya, estaba ardiendo. Hussein, de 51 años, salió corriendo para allí, pero cuando llegó no había nada que hacer.

"Vieron fuego y me despertaron (...) Corrimos hacia allí... todo estaba quemado", cuenta.

Ahora lo único que quiere es que Ahmed y sus padres se recuperen y que la justicia se ocupe de los responsables de lo ocurrido. "Eso es lo que pido, que les atrapen", afirma Hussein, que tiene ocho hijos y siete nietos.

"Tenemos un dicho: 'alguien que mata, debe morir'. Ellos les quemaron, así que quiero que les quemen", dice el abuelo del bebé fallecido. Asegura que su ira se dirige únicamente contra los asesinos, no contra todos los israelíes. Y a pesar de la pesadilla que está viviendo, sigue creyendo en la moderación y en la no violencia.

"Eso es lo que pido, que haya paz. Que no haya más guerras. Estoy en contra del derramamiento de sangre", asegura. Pero mientras los colonos radicales sigan pudiendo entrar "en nuestros pueblos, (ese tipo de acciones) seguirán repitiéndose una y otra vez", lamenta.

Entre los que se han acercado a la unidad infantil de cuidados intensivos hay pacifistas israelíses, que se han mostrado "conmocionados" y "avergonzados" por lo que ellos mismo describen como un ataque terrorista judío. Incluso el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, visitó al pequeño Ahmed.

También acudió a mostrar su apoyo un médico palestino de Gaza que perdió a tres hijas en la guerra de la Franja de 2008/2009. "¿Por qué sigue empeorando la situación? ¿Por qué tenemos que atravesar una situación como esta? ¿Quemar, matar, la violencia?", se pregunta el ginecólogo Izzeldin Abuelaish.

"Esto es lo que aprendí como médico", cuenta. El odio empieza expandiéndose como una enfermedad, dice. "Israelíes y palestinos debemos trabajar juntos para contenerlo. Todos juntos por la vida y por el fin del derramamiento de sangre", pide.

A pesar de todo, este médico sigue siendo admirablemente optimista. "No hay nada imposible en este mundo. Todo lo que se necesita es valor, fe, esperanza y actuar".

Fuente: Ofira Koopmans, Dpa.

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17 de agosto de 2018 | 05:10
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