El Papa destacó el carácter "revolucionario" de la evangelización

En su segunda misa campal en Ecuador y ante más de un millón de personas, Francisco alentó a los fieles a difundir la palabra de las sagradas escrituras.

El

papa Francisco destacó hoy el carácter revolucionario de la evangelización

y consideró que puede ser una forma de alcanzar la unidad, en la masiva

misa campal que celebró en el parque Bicentenario de Quito ante más de un millón de personas.

"Evangelizar es tan nuevo y apremiante como aquellos deseos de independencia. Tiene el mismo fuego que atrae

", señaló, al relacionar la tarea evangelizadora con el parque donde celebró la misa, cuyo nombre refiere a los 200 años del primer grito libertario dado en América.



Francisco aseguró que evangelizar es la entrega que los seres humanos pueden dar a sus semejantes y "darse significa dejar actuar en uno mismo toda la potencia del amor que es espíritu de Dios".



"Eso es evangelizar, esa es nuestra revolución, porque nuestra fe es revolucionaria,

ese es nuestro más profundo y constante grito", puntualizó.



El pontífice también dijo que la evangelización puede ser un vehículo de unidad. "Mientras en el mundo reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos queremos insistir en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de reconstruir puentes, de estrechar lazos y ayudarnos mutuamente a llevar las cargas", indicó.



En su homilía,

el papa añadió que evangelizar es acercar la Iglesia "a los que son temerosos e indiferentes"

y decirles que también son llamados con respeto "porque Dios nos respeta hasta en nuestras bajezas y nuestros pecados".



Pidió no confundir la evangelización con el proselitismo, ya que dijo que éste "es una caricatura" de la labor evangelizadora.



"Hay que confiar en el corazón del compañero de camino, sin recelo, sin desconfianza. La paz es algo artesanal, es impensable que brille la unidad si la mundanidad espiritual nos hace estar en guerra entre nosotros", reflexionó el Pontífice en su segunda misa en Ecuador, actualmente en medio de una tensión política por diversas protestas opositoras.



La misa se desarrolló en el parque levantado en las instalaciones del antiguo aeropuerto quiteño. Frente al altar se colocó un inmenso arreglo floral que representaba a un colorido picaflor, ave típica de la zona andina.



A un costado estaba "la cruz del papa", de 18 metros de alto, inspirada en la de Dozule, Francia, que tiene muchas reproducciones en el mundo.



El argentino Jorge Bergoglio vistió una casulla con bordados y figuras indígenas que fue elaborado por artesanas de la ciudad austral de Cuenca. Uno de los textos evangélicos fue leído en idioma quechua.



Antes de la eucaristía, Francisco hizo un recorrido de diez minutos por todo el parque en el Papamóvil impartiendo sus bendiciones a los feligreses y recibiendo una constante lluvia de pétalos de flores.



"Les agradezco esta concelebración, este habernos reunido junto al altar del Señor, que nos pide que seamos uno, que seamos verdaderamente hermanos. Que Dios los bendiga y les pido que no se olviden de rezar por mi", concluyó el papa.



"Te queremos, Francisco, te queremos", fue el grito unánime de los presentes cuando Francisco abandonó el parque. 

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16 de julio de 2018 | 07:14
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