Berlín se enzarza en un debate acalorado en torno a la crisis griega

La interminable crisis griega empieza a agotar la paciencia de sus socios europeos, algo que quedó reflejado hoy en un debate en el Parlamento alemán.

Merkel volvió hoy a recordar que Grecia ha sido receptora de una solidaridad "sin precedentes" y que la pelota está sobre el tejado griego.

"Donde hay deseo, también hay un camino. Si el gobierno heleno muestra su deseo entonces sigue siendo aún posible un acuerdo con las tres instituciones (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea)", explicó Merkel en el Bundestag el mismo día en el que el Eurogrupo se reúne en Bruselas en un nuevo intento por acercar posiciones entre las partes.

"Los esfuerzos de Alemania siguen dirigidos a mantener a Grecia en la eurozona", declaró la mandataria alemana ante los parlamentarios en su tradicional declaración de gobierno previa a una cumbre europea.

Sin embargo, Merkel volvió a recordar que "en la unión económica y monetaria la responsabilidad propia de cada país y la solidaridad van de la mano".

El tiempo apremia y ante la falta de acuerdo entre el gobierno del primer ministro griego, Alexis Tsipras, y los acreedores internacionales, cada vez más voces reclaman un plan B.

"Grecia ha recibido en los últimos cinco años una solidaridad europea sin precedentes", indicó, al mismo tiempo que puso de ejemplo a otros países receptores de ayuda, como España, Irlanda y Portugal.

"Estos países usaron sus oportunidades, emprendieron dolorosas reformas estructurales como base para contar con nuevo crecimiento, nueva competitividad y conseguir nuevos puestos de trabajo, aún cuando el camino para ello no fue fácil", agregó.

En este punto, la canciller alemana insistió en que siguen siendo necesarias una serie de reformas estructurales. "Queremos darle a la población griega una perspectiva de un mejor futuro como en Portugal y España", apuntó.

Desde el Partido Socialdemócrata (SPD), socio de Merkel en el gobierno de coalición, endurecieron su tono hacia Grecia y señalaron que no parece que Atenas quiera negociar en serio.

"Los miembros del gobierno (heleno) han continuado usando el tiempo para realizar entrevistas (...) Lo encuentro totalmente irresponsable", aseguró el presidente de la fracción parlamentaria del SPD, Thomas Oppermann.

"Ningún gobierno en Europa tiene el derecho a reclamar solidaridad si ellos mismos no están preparados para hacer todo lo necesario", agregó.

Mientras, desde la oposición reclamaron "sinceridad". "Debe decirse con claridad que naturalmente que se necesita un tercer paquete de ayuda a Grecia", declaró la presidenta de la fracción de Los Verdes, Katrin Göring-Eckard.

"También debe hablarse finalmente sobre las consecuencias de una salida de Grecia del euro", reclamó, indicando que ésta tendría un coste "inmenso" para Alemania, donde "70.000 millones de euros de ayuda alemana se los llevaría el viento".

Junto a Los Verdes, el partido de La Izquierda acusó al gobierno de Merkel de "dañar el euro en su conjunto y con ello también la integración europea" con su política hacia Grecia.

El presidente de la fracción parlamentaria de La Izquierda, Gregor Gysi, recordó que el "embrollo" financiero griego le vino heredado a Tsipras de sus predecesores socialdemócratas y conservadores.

"El gobierno griego está preparado para ahorrar, pero no allí donde a ustedes les gustaría", declaró Gysi. "El drama de la deuda es un resultado de la política de la troika de acreedores internacionales, detrás de la que se esconde el gobierno alemán".

Durante el pleno, diputados de La Izquierda mostraron carteles donde se podía leer "Solidaridad con Grecia", lo que les valió la amonestación del presidente del Bundestag, Norbert Lammert. Algo a lo que el presidente de la fracción de la Unión Cristianodemócrata de Merkel, Volker Kauder, contestó diciendo que nadie les puede acusar de no haber mostrado solidaridad con el país mediterráneo.

"Queremos mantener esta Europa unida y queremos que Grecia siga en el euro, también en interés de nuestro propio país y nuestro pueblo", afirmó Kauder, sobre algo que repiten todo el tiempo a una población en la que el 70 por ciento dice: "Ya está bien".

El gobierno griego debe alcanzar un acuerdo con los acreedores internacionales para poder recibir el tramo final del rescate, de 7.200 millones de euros (8.100 millones de dólares).

El 30 de junio Grecia tiene que pagar 1.600 millones de euros al FMI y son muchas las voces que creen que Atenas no podrá afrontar ese pago por sí solo.

Fuente: Dpa.

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20 de agosto de 2018 | 14:13
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