Baltimore celebra la imputación de los policías por la muerte de Freddie Gray

Nuevas marchas en todo el país cambian el tono para aplaudir una decisión de la fiscalía de Baltimore que ha sorprendido a muchos por su rapidez.

 Baltimore volvió a salir a la calle. Pero esta vez, las manifestaciones que se suceden desde la muerte de Freddie Gray bajo custodia policial tienen más de celebración que de protesta. El cambio de tono se debe a la decisión de la fiscal de la ciudad, Marilyn Mosby,de imputar el viernes a seis policías involucrados en la detención del joven negro, cuyo fallecimiento bajo custodia policial ha levantado a toda una ciudad y provocado nuevas tensiones racial es en Estados Unidos.

Mosby es la mujer del momento en Baltimore y en el resto del país.Tiene 35 años, es afroamericana, hija y nieta de policías, y se convirtió en enero en la fiscal más joven a cargo de una ciudad estadounidense. Su gran prueba llegó con el caso de Gray, que el viernes calificó de “homicidio”. Mosby presentó de inmediato graves cargos —incluido uno de asesinato en segundo grado— contra los agentes involucrados en la detención y traslado a comisaría de Gray, que fue cuando el joven de 25 años sufrió una grave lesión medular que le acabó costando la vida.

La rapidez de su decisión —la policía le había entregado a Mosby su propio informe apenas 24 horas antes— sorprendió a toda la ciudad. Sin embargo, Mosby parece tener las ideas muy claras cuando se trata de investigar casos de brutalidad policial contra afroamericanos.

Según The New York Times, en un discurso en la universidad de Tuskegee, Alabama, donde completó sus estudios, Mosby criticó en octubre duramente la tardanza en las investigaciones de los dos casos más candentes en esos momentos: el del adolescente desarmadoMichael Brown, abatido a tiros por un policía blanco en Ferguson, Misuri, y el de Eric Garner, que murió por una llave de estrangulamiento que le practicó un policía en Nueva York. “Y ninguno ha resultado en una imputación”, lamentó. No ha sido así cuando un nuevo caso de tintes raciales ha caído en sus manos.

Los seis agentes imputados —cinco hombres y una mujer, tres blancos y tres afroamericanos— se presentaron voluntariamente la tarde del viernes en comisaría, aunque ya han salido bajo fianza.

Representantes de organizaciones policiales acusaron a Mosby de “precipitarse” con la acusación contra los agentes. Pero la familia de Gray y buena parte de la ciudad celebró una decisión que consideran un primer paso en un caso que, sin embargo, no ha hecho más que comenzar, advierten los expertos.

Las diferencias entre Ferguson y Baltimore no acaban en la acción de la fiscalía. Al contrario que en el suburbio de Misuri, donde pese a que la mayoría de la población es negra las autoridades son casi todas blancas, Baltimore es una ciudad donde los afroamericanos tienen una fuerte representación oficial. Mosby es negra, al igual que la alcaldesa de la ciudad, Stephanie Rawlings-Blake, y el comisionado de policía, Anthony Batts. También son negros tres de los policías acusados, incluido el conductor del furgón policial donde se sospecha que Gray sufrió las lesiones más graves y que afronta el cargo más grave, de asesinato en segundo grado.

Las marchas del viernes se extendieron hasta la noche, cuando entró en vigor el toque de queda que sigue impuesto en todo Baltimore desde el martes. La policía informó de la detención de 15 personas por violación del toque de queda. La Guardia Nacional sigue apoyando la vigilancia de la ciudad, aunque Baltimore ya no se encuentra en alerta táctica, la medida que le permite reclamar unidades disponibles de otras divisiones en caso de emergencia. La marcha convocada en Baltimore el sábado fue secundada por manifestaciones paralelas en todo el país, desde Los Ángeles a Boston, Atlanta o Houston.

Fuente: El País

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24 de mayo de 2018 | 02:09
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