Protestan en México y EEUU a seis meses de desaparición de 43 jóvenes

Con el grito de "Vivos se los llevaron, vivos los queremos", que se ha convertido en la exigencia recurrente en estas manifestaciones, se marchó en estos países.

Seis meses después de la desaparición y presunto asesinato de 43 estudiantes en México, en la capital mexicana, en Washington y en otras ciudades se realizaron hoy protestas para exigir su aparición con vida.

Con el grito de "Vivos se los llevaron, vivos los queremos", que se ha convertido en la exigencia recurrente en estas manifestaciones, unas 1.500 personas marcharon en la capital, de acuerdo con cifras oficiales dadas por el gobierno de la Ciudad de México al término de la protesta.

En Washington una veintena de integrantes de una caravana de padres de los estudiantes protestaron ante la sede del Departamento de Estado y la embajada de México en Washington pidiendo justicia y la revisión del plan Mérida, un programa de Estados Unidos de asistencia a México en materia de seguridad.

"Vivos se los llevaron, vivos los queremos", "¿Cuántos fueron? 43. ¿Qué queremos? Justicia. ¿Cuándo? Ahora", "Ayotzinapa vive y vive, la lucha sigue y sigue" y "Hombro con hombro, codo con codo. Ayotzi somos todos" eran algunas de las consignas que se corearon en la jornada de protesta y vigilia.

Felipe de la Cruz, portavoz del grupo de padres de los 43 estudiantes desaparecidos y presuntamente asesinados, explicó en Washington que la protesta en esa ciudad formó parte de la llamada Caravana 43, que recorre 43 ciudades de Estados Unidos para pedir justicia internacional.

"Que todos sepan que el caso de Ayotzinapa no está cerrado, a pesar de que el gobierno mexicano ha querido cerrar este caso", explicó De la Cruz, quien se mostró confiado en que la investigación que está realizado en México el grupo de expertos independientes internacionales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) permita conocer pronto la verdad.

Una de las principales demandas en esta llamada Jornada Global por Ayotzinapa fue también la cancelación de las elecciones regionales y legislativas federales del 7 de junio, con el argumento de que no hay condiciones de seguridad y que acudir a las urnas sería apoyar a "narcopolíticos".

En el estado sureño de Guerrero, donde desaparecieron los jóvenes, algunos encapuchados pintaron consignas contra los comicios en una de las sedes del Instituto Nacional Electoral (INE) en Chilpancingo, 280 kilómetros al sur de la capital.

"Si no hay solución no habrá elección", decía uno de los mensajes pintados en letras negras sobre una cortina metálica blanca.

También hubo bloqueos y manifestaciones frente a otras sedes del INE, entre otras en Iguala, la ciudad en la que los estudiantes fueron detenidos por policías y entregados a un grupo criminal que los mató e incineró, según las conclusiones oficiales, no aceptadas por los padres.

En la Ciudad de México, previo a la marcha, padres y representantes de los estudiantes acudieron a la sede principal del INE, encargado de organizar y fiscalizar las elecciones, para entregar un documento con el pedido de que se suspendan los comicios.

En el suroriental estado de Chiapas, donde en 1994 se alzó en armas la guerrilla Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), se convocó a una manifestación con velas y flores en la Plaza de la Resistencia de San Cristóbal de las Casas.

Los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural "Raúl Isidro Burgos" de Ayotzinapa, en Guerrero, fueron supuestamente asesinados e incinerados por el cártel Guerreros Unidos después de ser confundidos con miembros de Los Rojos, un grupo rival.

Antes de su desaparición, la noche del 26 de septiembre, los jóvenes habían sido detenidos por policías municipales que actuaron por órdenes del entonces alcalde José Luis Abarca.

Tanto Abarca como su esposa están detenidos por presuntos vínculos con el cártel. En total hay hasta ahora 104 arrestados, de acuerdo con cifras actualizadas hoy por la fiscalía.

Según las autoridades, los jóvenes fueron asesinados e incineraros en un basurero cerca de Iguala, 200 kilómetros al sur de la capital. En el sitio se encontraron unos 60.000 fragmentos óseos y cenizas.

Pero las pruebas de ADN sólo han permitido identificar a uno de los estudiantes debido al alto grado de calcinación de los fragmentos y los familiares de los 43 han rechazado las conclusiones de la fiscalía general y exigen que continúe la búsqueda.

Un grupo de organizaciones de derechos humanos pidió hoy al gobierno mexicano dar "su completo apoyo" al trabajo de los expertos de la CIDH que investigan el caso.

Amnistía Internacional (AI) y la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), entre otras organizaciones, llamaron en un comunicado al gobierno a implementar las recomendaciones presentadas por el grupo de expertos.

Entre ellas figura ampliar "el uso de imágenes satelitales registradas en las noches del 26 y 27 de septiembre" como parte de las investigaciones e "instar al Congreso a aprobar una legislación sobre desaparición forzada basada en estándares del derecho internacional".

Los expertos de la CIDH presentaron el jueves pasado las conclusiones basadas en su primera visita al país y pidieron al gobierno continuar con la búsqueda de los 43 pese a que oficialmente fueron dados por muertos.


Fuente: Dpa.

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27 de mayo de 2018 | 15:21
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