Finalmente, las lluvias dejan seis muertos en el desierto chileno

Hay varias localidades aisladas, luego del inusual fenómeno. Los daños son diversos en una zona que se extiende a lo largo de 700 kilómetros.

Las inusuales y persistentes lluvias que azotan el desierto en el norte de Chile provocaron seis muertos y múltiples aluviones hoy, arrastrando casas y cortando caminos en una zona que se extiende a lo largo de 700 kilómetros, informaron las autoridades.

"El gobierno lamenta mucho que tengamos fallecidos en éste, que ha sido uno de los desastres más grandes de la zona norte (del país)", dijo el viceministro de Interior, Mahmud Aleuy.

La presidenta Michelle Bachelet, en tanto, permaneció por algunas horas en la zona, coordinando inicialmente la ayuda desde el interior de un regimiento en la ciudad minera de Copiapó, accesible sólo por aire.

En total, el gobierno repartió 87 toneladas de agua mineral, 16 toneladas de plástico para proteger techumbres, 1.600 cajas de alimentos y 4.800 colchones, entre otros elementos.

Además, ante la escasez de suministros, el viceministro Aleuy anunció el rechazo al alza en los precios de bienes básicos. "El gobierno no va a tolerar a los especuladores", aseguro Aleuy.

"Los aludes no han parado en toda la noche, estamos aislados por tierra", alertó en medio de la tragedia el comandante de Bomberos de la también norteña y desierta urbe de Taltal, Manuel Palacios.

Las autoridades agregaron que 19 personas permanecen desaparecidas y que otras 5.000 están aisladas, producto de la crecida de ríos, algunos secos por años.

Ante ello, Google alistó un sitio especial para que las personas puedan buscar a los desaparecidos (http://google.org/personfinder/2015-atacama-floods).

"Es peor que un tsunami, porque el agua no para", dijo en tanto un hombre rescatado por policías en un helicóptero desde el techo de su casa, como muchos otros adultos y niños.

Ante la crisis, cientos de uniformados fueron desplegados por aire y tierra con las primeras luces del alba, para acudir en rescate aéreo de los lugareños aislados, en especial en Chañaral (Antofagasta, a unos 167 kilómetros al norte de Copiapó).

Las operaciones son realizadas en medio del estado de excepción constitucional decretado para la zona por Bachelet.

La medida, además de facilitar el envío de recursos, permite a las Fuerzas Armadas tomar el control de las ciudades, decretar toque de queda y forzar a las personas a evacuar sus casas.

El Servicio Metereológico anunció, sin embargo, un leve descenso en la intensidad de las precipitaciones, aunque sin confirmar si pararán este viernes.

Las lluvias, que golpean las zonas costeras y altiplánicas, son las peores en 80 años y absolutamente inusuales en un área que suele tener sólo dos a diez días nublados al año.

Miles de personas permanecen además en albergues, a la espera de ayuda. Los suministros de electricidad y agua permanecen interrumpidos en diversas urbes y poblados.

Las lluvias arrastraron además diversos relaves mineros, contaminando con metales el agua potable.

"Este barro cotaminado con metales hay que sacarlo rápido, porque es tóxico", apuntó el senador independiente por el puerto de Antofagasta, el periodista Alejandro Guillier.

"No merecemos tanto castigo", reclamó la alcaldesa de la misma ciudad, Karen Rojo, ante la tragedia.

Fuente: Dpa.

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23 de junio de 2018 | 21:35
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