Rousseff defiende ajuste fiscal y pide paciencia a la población

“Tenemos compromisos profundos con el futuro del país y vamos a continuar cumpliendo, de forma imbatible, esos compromisos”, subrayó la mandataria.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, defendió hoy el ajuste fiscal que su gobierno intenta implementar para revertir el deterioro económico del país y pidió "paciencia" a la población para soportar las medidas de austeridad en los gastos y aumento de impuestos.

"Usted tiene todo el derecho de irritarse y preocuparse. Pero le pido paciencia y comprensión porque esta situación es pasajera", dijo la presidenta en cadena nacional de radio y televisión.

La mandataria aseguró que el país tiene "todas las condiciones de vencer estos problemas temporales, y esta victoria será aún más rápida si todos nos unimos en esta lucha".

"Queremos y sabemos cómo hacer esto, distribuyendo los esfuerzos de manera justa y soportable para todos", añadió.

Rousseff atribuyó los problemas económicos a la crisis financiera internacional que comenzó en 2008 y la sequía que afecta a vastas regiones del país.

"Entre muchos efectos graves, esta sequía ha traído aumentos temporarios en el costo de la energía y de algunos alimentos. Todo esto, yo sé, se ve reflejado en su vida", admitió.

Respecto a la crisis internacional, sostuvo que su gobierno buscó "absorber la carga negativa hasta donde podíamos y ahora tenemos que repartir parte de ese esfuerzo con todos los sectores de la sociedad".

Además de dirigirse a la población, la presidenta exhortó al Congreso a aprobar el conjunto de medidas de ajuste fiscal que propone su equipo económico, encabezado por el ministro Joaquim Levy, para lograr revertir este año el déficit primario registrado en 2014.

"Les pido que nos unamos y que confíen en la conducción de este proceso por el gobierno, por el Congreso", solicitó.

El vital apoyo del Congreso está en duda, debido, entre otras razones, a que ni el presidente de la Cámara Baja, Eduardo Cunha, ni el del Senado, Renan Calheiros, se han mostrado favorables a facilitar la aprobación de esas medidas, aun cuando ambos integran el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal socio del gobierno.

Ambos figuran en una lista de 47 políticos que serán investigados por sus presuntos vínculos con la red de corrupción que desvió millonarias sumas del ente estatal Petrobras, y acusaron a la Presidencia de haber interferido ante el Ministerio Público para que sus nombres fueran incluidos en la nómina.

Por esa razón, entre otras, Cunha y Calheiros han rebotado o dificultado la aprobación de propuestas del gobierno que incluían recortes de gastos, aumento de impuestos y reducción de algunos beneficios laborales.

Al respecto, Rousseff sostuvo que se comenzó "cortando los gastos sin afectar fuertemente las inversiones prioritarias y los programas sociales" y que se revisaron "ciertas distorsiones en algunos beneficios, preservando los derechos sagrados de los trabajadores".

La presidenta resaltó que tal como se hizo "siempre", las nuevas medidas económicas se pondrán en práctica "protegiendo de forma especial a las clases trabajadoras, a las clases medias y a los sectores más vulnerables".

"Tenemos compromisos profundos con el futuro del país y vamos a continuar cumpliendo, de forma imbatible, esos compromisos", subrayó.

Agregó que "más importante que la duración de estas medidas será la larga duración de sus resultados y de sus beneficios, que deben ser perennes en el combate a la inflación y en la garantía de empleo, y que deben ser permanentes en la mejora de la salud, la educación y de la seguridad pública".

"Las medidas serán soportables porque además de que somos un gobierno que se preocupa con la población, tenemos hoy un pueblo más fuerte que nunca", concluyó.

Fuente: Dpa. 

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27 de mayo de 2018 | 22:54
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