La UE impulsa autopistas en el mar español

El proyecto que serviría para ahorrar tiempo, para ahorrar dinero y para ahorrar emisiones contaminantes.

La Unión Europea se ha propuesto impulsar grandes corredores marítimos que sirvan para sacar de sus congestionadas carreteras a miles de camiones cada año. El objetivo es montar a los camiones en barcos para evitar miles de kilómetros sobre el asfalto.

El proyecto que serviría para ahorrar tiempo, para ahorrar dinero y para ahorrar emisiones contaminantes. Y en esta iniciativa España está obligada a tener un papel protagonista.

Ha costado más de siete años que la conexión entre Vigo y el puerto francés de Saint-Nazaire leve anclas, desde que en abril de 2007 se convocara el primer concurso público para hacerla realidad. 

Desde entonces el proyecto ha sufrido todo tipo de avatares: con varias empresas adjudicatarias que finalmente renunciaron a su explotación, con cambios en el trayecto de la propia ruta (inicialmente se aspiraba a una línea mucho más ambiciosa Algeciras-Vigo-Nantes-Le Havre), con múltiples fechas de inauguración que al final quedaron en nada...

Y casi ocho años después, la naviera Suardiaz ha abierto (por fin) la esperada línea, que tendrá a PSA Peugeot Citroën como principal cliente para transportar los vehículos de su factoría viguesa con destino al mercado francés. Una ruta que contará con ayudas públicas, aún por recibir, por importe de 26 millones de euros (23 millones a partes iguales a cargo de los gobiernos español y galo y 3 millones procedentes del programa comunitario Marco Polo).

La Comisión Europea creó en 2001 un concepto muy visual para definir su nueva política de apoyo al transporte marítimo: Europa se disponía a construir las autopistas del mar. El objetivo es crear amplios corredores que concentren una alta densidad de tráfico de buques destinados fundamentalmente al transporte de mercancías (también, pero en menor medida, al de viajeros), lo que permitiría sacar de las congestionadas carreteras europeas a miles de camiones cada año. El proyecto no pretende robar negocio a los camioneros trasvasando sus mercancías al barco, sino hacer que sean los propios camiones los que viajen en los buques y ahorrarles trayectos por carretera de centenares o incluso miles de kilómetros. Combinar y sumar, no sustituir.

Bruselas identificó cuatro grandes corredores marítimos que podrían concentrar una alta densidad de tráfico de buques, y en dos de ellos España tiene un papel fundamental. La Comisión diseñó ya en 2004 una red de tráfico marítimo que tiene como vías fundamentales la denominada Autopista del Báltico (que enlaza Europa central y occidental con los países bálticos), la Autopista de Europa suroriental (que une el Adriático con el Jónico y el Mediterráneo más oriental), y también la Autopista de Europa occidental y la Autopista de Europa suroccidental (que enlazan España con Reino Unido y la Francia atlántica y con la Francia mediterránea e Italia, respectivamente).

El Libro Blanco de Transporte de 2011 de la Unión Europea marca como objetivo llegar a 2030 habiendo transferido el 30% de todo el transporte de mercancías por carretera en distancias superiores a 300 kilómetros a otros modos de transporte (ferrocarril, fluvial y también el marítimo).

Fuente: El Mundo

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18 de agosto de 2018 | 19:06
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