Estados Unidos: "La seguridad fronteriza no es gratuita"

Quien lo dejó en claro es el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Habló en su congreso de los gastos de proteger sus fronteras.

El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jeh Johnson, instó hoy a los republicanos del Congreso a ser responsables y aprobar fondos para financiar durante todo el año fiscal su departamento, ya que "la seguridad fronteriza no es gratuita".

"El tiempo se está agotando. Insto al Congreso a actuar responsablemente y a aprobar una de ley de asignaciones limpia para este Departamento", dijo Johnson a través de un comunicado.

El Congreso tiene que aprobar antes del 27 de febrero legislación para financiar durante todo el año fiscal el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés).

Los republicanos, que tienen mayoría en ambas cámaras, supeditan la aprobación de los fondos del Departamento de Seguridad Nacional a la eliminación de los alivios migratorios anunciados por del presidente Barack Obama en noviembre.

En caso de que los legisladores no lleguen a un acuerdo, este Departamento se quedará sin fondos a finales de mes para seguir operando en lo que queda de año fiscal, que concluye el 1 de octubre, lo que, según Johnson, tendría graves consecuencias para la seguridad nacional del país.

"Mientras este Departamento esté financiado con fondos provisionales y no fondos para todo el año fiscal, nuestra capacidad de fortalecer la seguridad fronteriza y de mantener los recursos que hemos puesto para responder al aumento este verano de la inmigración ilegal en el sur de Texas se ve limitada", añadió Johnson.

Los republicanos argumentan que las medidas ejecutivas en materia migratoria de Obama son inconstitucionales.

Los demócratas acusan a los republicanos de hacer política con la seguridad nacional, ya que el Departamento de Seguridad Nacional también está a cargo de la lucha antiterrorista en Estados Unidos.

Johnson recordó que el presidente vetará cualquier ley que vaya en contra de sus medidas ejecutivas en materia migratoria.

El presidente anunció en noviembre la ampliación del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que la administración Obama aprobó en 2012 y del que se han beneficiado hasta ahora unos 600.000 jóvenes indocumentados, conocidos en Estados Unidos como "soñadores" o "dreamers".

Obama también anunció la puesta en marcha de la nueva Acción Diferida para Padres de Estadounidenses (DAPA, por sus siglas en inglés).

De los decretos migratorios de Obama podrán beneficiarse principalmente aquellos inmigrantes indocumentados que han vivido en Estados Unidos por más de cinco años y son padres de ciudadanos estadounidenses o residentes legales permanentes.

A diferencia de otros países, Estados Unidos da la ciudadanía a todos los niños nacidos en el país, sin importar si sus padres son indocumentados.

Las medidas anunciadas en noviembre por Obama, que todavía no han sido implementadas, son temporales y limitadas. Los casi cinco millones de potenciales beneficiarios obtendrán un permiso de trabajo temporal y la garantía de que no serán deportados durante tres años.


Fuente: Dpa.

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