Perú cerró su propia oficina de Inteligencia

Durante el cierre temporal de la DINI los servicios claves de inteligencia de las FFAA, de Interior y de la Cancillería se mantendrán operativos.

 El Gobierno peruano anunció el lunes el cierre temporal y la reestructuración de su servicio de inteligencia, tras denuncias de espionaje a dirigentes opositores y altos funcionarios propios que han golpeado la popularidad del presidente Ollanta Humala, informó Swissinfo citando a la agencia Reuters.

La primera ministra Ana Jara dijo que la decisión fue tomada en una reunión con representantes de 15 partidos políticos al inicio de un diálogo nacional, en busca de generar confianza en el país a casi un año de las próximas elecciones presidenciales.

Al diálogo no asistieron los representantes de las dos mayores fuerzas opositores del país, la del ex presidente Alan García y la de la hija del ex mandatario Alberto Fujimori, quienes rechazaron la convocatoria de Humala para exigir la renuncia de Jara y un cambio en el gabinete.

"Se ha acordado el cierre temporal de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) para proceder a su reestructuración y ver los controles de fiscalización", dijo Jara en una declaración a periodistas, al final de la reunión en Palacio de Gobierno.

La primera ministra dijo que enviará en los próximos días al Congreso un proyecto de ley para formalizar el cierre de la DINI durante seis meses, periodo en que se buscará modernizarla para que siga trabajando en temas prioritarios como "la seguridad nacional, el combate al narcotráfico y el terrorismo".

Jara afirmó que durante el cierre temporal de la DINI los servicios claves de inteligencia de las Fuerzas Armadas, del ministerio de Interior y de la Cancillería se mantendrán operativos.

El Gobierno fue acusado de promover un supuesto espionaje a un ex primer ministro durante la presidencia de García -potencial candidato para las elecciones presidenciales del 2016- con el fin de conocer los "puntos débiles de los enemigos políticos para desprestigiarlos", según la prensa local.

También hubo acusaciones de realizar un presunto seguimiento a la actual vicepresidenta, Marisol Espinosa, quien según analistas está distanciada de Humala luego de que el Gobierno no la apoyó el año pasado para que sea elegida presidenta del Congreso.

El Congreso investiga actualmente ambos casos, y el Gobierno ha rechazado las acusaciones en su contra.

En el inicio del dialogo nacional, Humala pidió a líderes políticos del país generar un clima de confianza en momentos en que el Gobierno encara también fuertes criticas por denuncias de corrupción y por el freno de la economía local.

Estas criticas, junto a las denuncias de presunto espionaje, han afectado a Humala y la aprobación a su gestión cayó 5 puntos porcentuales a 25 por ciento en enero, según Ipsos Perú.

El mandatario no ha descartado que existan empresas privadas que prestarían servicios de seguimiento para vender información de interés industrial o político.

A fines del siglo pasado operaba en Perú una gran red de espionaje liderada por el ex asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos, que derivó en un escándalo de corrupción y en la destitución del ex presidente Alberto Fujimori.

Luego, los posteriores gobiernos desactivaron el sistema de inteligencia y muchos agentes despedidos fueron reclutados por firmas privadas de seguridad, según investigaciones judiciales.

Opiniones (0)
14 de agosto de 2018 | 22:54
1
ERROR
14 de agosto de 2018 | 22:54
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"