Denuncian que Boko Haram arrasó dos poblados nigerianos

El gobierno nigeriano estima que más de 13.000 personas han muerto en manos de esta milicia islamita radical.

Las organizaciones Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW) publicaron hoy por separado varias imágenes satelitales que muestran la destrucción provocada por los recientes de ataques de la milicia islamista Boko Haram en dos pueblos nigerianos, en donde al menos 150 personas fallecieron este mes.

Las imágenes del antes y después de los últimos ataques de la milicia extremista en las localidades de Baga y Doro Gowon revelan que al menos 3.700 estructuras, en su mayoría viviendas y pequeños comercios, fueron destruidas en los últimos diez días.

"Estas imágenes muestran la devastación de proporciones catastróficas en ambas aldeas, una de las cuales (Doro Gowon) prácticamente fue barrida del mapa", denunció el investigador de Amnistía para Nigeria, Daniel Eyre, en el informe final, citado por la agencia de noticias EFE.

La organización dijo no tener suficiente información para dar un saldo de muertos oficiales, pero adelantó que se podría tratar de una de las peores matanzas de Boko Haram hasta el mundo.

Cada vez que Boko Haram ataca a un pueblo o a una ciudad del noroeste del país, lindante con Chad y Niger, la noticia de la masacre, de los abusos o del secuestro masivo de civiles tarda entre horas y días en llegar a la prensa internacional.

En la mayoría de los casos, se debe a la falta de presencia estatal y de medios internacionales en esa región.

Por eso, recién ahora, HRW puede determinar que alrededor del 60% de Doro Gowon quedó destruído la semana pasada.

En su informe, HRW también calculó que más de un 10% de Baga fue reducido a cenizas.

No es la primera vez que Baga sufre un ataque de grandes proporciones, en abril de 2013 el Ejército nigeriano la arrasó después de que un grupo de milicianos de Boko Haram matara a un soldado en un atentado presuntamente lanzado desde esa localidad.

La incontenible ola de violencia amenaza ya con provocar una crisis política en Nigeria.

Aunque los expertos coinciden en que es muy difícil evitar atentados aislados, la respuesta militar que por ahora ha ofrecido el gobierno ha demostrado ser muy ineficaz.

El presidente Goodluck Jonathan, quien busca su segundo mandato, dijo en varias ocasiones que la victoria sobre Boko Haram estaba cerca, pero la violencia sólo ha escalado.

Los islamistas han provocado el desplazamiento de más de 1,5 millones de personas, lo que causó una crisis en la región noroeste, en donde comunidades enteras hacen esfuerzos por integrar a los desplazados y cuidar de ellos.

En un reflejo de la gravedad de la situación, 185 personas, en su mayoría mujeres y niños, fueron secuestrados la semana pasada de la ciudad de Gumsuri, en la provincia norteña de Borno.

El ataque recordó el secuestro de más de 270 chicas de una escuela de pupilas en la ciudad de Chibok en abril pasado, que fue reivindicada por Boko Haram. El presidente, un católico del sur del país, había prometido que algo así nunca volvería a suceder.

En tanto, su rival en los comicios de febrero, el ex dictador militar Muhammadu Buhari, es oriundo del norte musulmán, así que, para algunos especialistas, tendría mejores chances de contener la amenaza de Boko Haram.

Sin embargo, se cree que es poco probable que Buhari venza a un presidente que no sólo cuenta con la autoridad del cargo, sino que además está apoyado por el aparato de un partido con grandes recursos materiales.

Nigeria, principal productor de petróleo de Africa, es el país más rico y poblado del continente.

TELAM

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16 de agosto de 2018 | 09:03
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