Terrorismo, la pesadilla de Europa

Las sociedades abiertas tienen problemas para protegerse contra el terrorismo, cuyos perpetradores son ayudados por las libertades y la apertura a la que se oponen.

En una inusual aparición pública Andrew Parker, director del servicio doméstico de seguridad en Gran Bretaña, MI5, dijo que acabar con los ataques terroristas se ha vuelto más difícil pues la amenaza es cada vez menos clara.  

Es más complicado para los agentes acabar con los planes de pequeños grupos o "lobos solitarios", que actúan espontáneamente con una planeación mínima pero con efectos mortales, señaló.

"Creemos que desde octubre de 2013 ha habido más de 20 complots terroristas ya sea dirigidos o provocados por grupos extremistas", sostuvo al mencionar ataques mortales en Europa, Canadá y Australia. Parker dijo que los servicios de seguridad han detenido en los últimos meses tres complots terroristas potencialmente letales tan solo en Gran Bretaña.

"El número de complots burdos pero potencialmente mortales ha aumentado", dijo advirtiendo que los planes a pequeña escala realizados por individuos volátiles son en sí "más difíciles de detectar para las agencias de inteligencia".

Los individuos no son parte de redes disciplinadas y sofisticadas además suelen actuar sin aviso, apuntó.

No se trata únicamente de al-Qaida, o del Estado Islámico de Irak y el Levante, ni de los discípulos de algunos guías religiosos incendiarios.

En vez de esto, dicen los expertos de seguridad, se trata de una furia generalizada impulsada por internet contra la sociedad occidental que se siente entre los musulmanes radicalizados y puede explotar en cualquier momento y lugar como la masacre en París, un ataque contra un museo judío en Bélgica o el asesinato de un soldado en las calles de Londres.

Este monstruo parecido a la hidra atormenta a los jefes de seguridad que tienen que enfrentar no sólo a los miembros de al-Qaida que buscan otro ataque como el del 11 de septiembre, sino como en París, con asesinos bien entrenados y armados que se vengaron de lo que percibieron como insultos a su religión asesinando periodistas.

 Cerca de 600 británicos han ido a Siria para unirse a los extremistas del país, y la mayoría se han unido al Estado Islámico, según Parker. Unos 550 alemanes han hecho lo mismo y se sabe que 180 han regresado a su país, incluyendo unos 30 radicales que se consideran extremadamente peligrosos, de acuerdo con el ministro alemán del Interior Thomas de Maiziere. Cerca de 1.200 franceses han ido a Siria, incluyendo unos 400 que siguen en la zona de guerra y 200 que van hacia allá, dijo el mes pasado el ministro francés del Interior Bernard Cazeneuve. 

 El ataque de estilo militar contra el semanario Charlie Hebdo en París dejó en claro que Europa enfrenta una amenaza terrorista en evolución y cada vez más compleja que ya no está dominada sólo por grupos conocidos.