Por primera vez un papa cita a monseñor Romero

Francisco: "Romero decía que las madres viven un martirio materno". "Sin las madres, la fe perdería buena parte de su calor profundo".

 Audiencia del miércoles en el aula Pablo VI. Francisco hace un canto a las tres madres de los creyentes: La Virgen, la Iglesia y la madre de cada cual. A ellas que, como decía el arzobispo Romero "viven un martirio materno", les debemos la vida y casi todo en la vida, incluida la fe. Más aún, "una sociedad sin madres sería una sociedad inhumana", dice el Papa, según el testimonio de José Manuel Vidal, de Religión Digital.

Lectura del pasaje del Evangelio de Mateo sobre los Reyes Magos.


Algunas frases de la homilía del Papa

"Continuamos con la catequesis sobre la Iglesia, con una reflexión sobre la Iglesia madre. Nuestra santa madre Iglesia"

"La Madre nos da a Jesús, nos muestra a Jesús, nos hace ver a Jesús"

"Toda persona humana debe la vida a una madre"

"La madre es poco escuchada y poco considerada en su rol central en la sociedad"

"A menudo son explotadas a causa de su disponibilidad"

"A menudo se las utiliza para ahorrar en gasto social"

"Deberían ser más escuchadas y sus luchas cotidianas, para cumplir con sus trabajos y ser amables en la familia"

"Recuerdo en mi casa: Eramos cinco y mientras uno hacía una cosa, el otro pensaba en hacer otra trastada. Pero éramos felices"

"Las madres se dividen"

"Son las madres las que más odian las guerras que matan a sus hijos"

"Cuantas veces pensé en aquellas madres que recibieron la carta diciendo que su hijo había caído en defensa de la patria...Cómo sufre una madre"

"Romero decía que las madres viven un martirio materno, en la homilía de un sacerdote asesinado por los escuadrones de la muerte"

"Dar la vida, tener espíritu de martirio, es dar en el beber, en el silencio, en la oración. En el cumplimiento honesto del deber, en el silencio de la vida cotidiana, ir dando la vida, como da la madre que sin aspavientos, con la sencillez del martirio maternal da a luz, da de mamar, hace crecer, cuida con cariño a su hijo. Es dar la vida".

Monseñor Romero, 15 de mayo de 1977 - El Salvador

"Dar la vida poco a poco, como la da una madre, con la sencillez del martirio materno"

"La opción de vida de una madre es la de dar vida"

"Una sociedad sin madres sería una sociedad inhumana"

"Ellas saben demostrar la ternura, el servicio y la fuerza moral"

"Transmiten los primeros gestos y las primeras oraciones"

"El germen de la fe están en esos primeros y preciosos momentos"

"Sin las madres, la fe perdería buena parte de su calor profundo"

"Nosotros no estamos huérfanos, tenemos tres madres: la Virgen, la Iglesia y nuestra madre"

"Gracias a las mamás, por lo que hacéis en la familia y por lo que dais al mundo"

"Y a todas las madres aquí presentes les saludamos con un aplauso"


Saludo del Papa en español

Queridos hermanos y hermanas:
En esta catequesis continuamos con el tema de la familia, meditando sobre la figura de la madre. Todos debemos la vida y tantas otras cosas a nuestras madres, pero no siempre éstas son escuchadas ni ayudadas en la vida cotidiana, al contrario, a menudo son explotadas a causa de su disponibilidad. Ni siquiera la comunidad cristiana las valora convenientemente, a pesar del eximio ejemplo de la Madre de Jesús. (...) Ser madre es una gran riqueza. Las madres, sin embargo, en el amor incondicional y oblativo por sus hijos, son el antídoto al individualismo, las grandes enemigas de la guerra. Es lo que el Arzobispo Óscar Romero definió como "martirio materno": una entrega total, sin aspavientos, en el silencio, la oración, el cumplimiento del deber. Ir dando la vida poco a poco como hace una madre por su hijo. En los momentos difíciles no es raro encontrar en ellas la ternura, la dedicación, la fuerza moral. Son ellas frecuentemente las que dan los primeros rudimentos de la fe, aquellos que calan más hondo; sin ellas no sólo se perderían fieles sino buena parte del calor más profundo de la propia fe.
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Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, México, Argentina y otros países latinoamericanos. Encomendemos a la Santísima Virgen María, a todas las madres, agradeciéndoles lo que son y lo que ofrecen a la familia y la Iglesia. Dios os bendiga.


Saludo en italiano

"Gracias a las personas del circo, que nos divierte"

"Saludémosles a todos"

"El circo nos enseña que la gente del espectáculo es creadora de belleza. Y eso hace bien al alma. Necesitamos belleza. Nuestra vida es muy práctica...El hacer. También el pensar, la razón es importante. Somos animales que piensan, no que pensemos como animales (risas). Y pensar es importante. Pero también somos personas que amamos, que tenemos esta capacidad. El lenguaje del corazón. Y estos tres lenguajes se unen para hacer la armonía de la persona. Y ahí está la belleza. Y esta gente es creadora de armonía y de belleza, que enseñan ese camino superior de la belleza. Dios es verdadero, bueno y sabe hacer cosas, pero sobre todo Dios es bello. Nos olvidamos a menudo de la belleza. La humanidad piensa, siente, hace, pero hoy necesita belleza. No olvidemos esto"

Texto completo de la catequesis del Papa

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy continuamos con la catequesis sobre la Iglesia y haremos una reflexión sobre la Iglesia madre. La Iglesia es madre. Nuestra Santa madre Iglesia. En estos días la liturgia de la Iglesia ha puesto ante nuestros ojos el ícono de la Virgen María Madre de Dios. El primer día del año es la fiesta de la Madre de Dios, al cual sigue la Epifanía, con el recuerdo de la visita de los Reyes Magos. El evangelista Mateo escribe lo que hemos escuchado: "Al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje" (Mt 2,11). Es la Madre que luego de haberlo generado, presenta el Hijo al mundo. Ella nos da a Jesús, Ella nos muestra a Jesús, Ella nos hace ver a Jesús.

Continuamos con la catequesis sobre la familia. En la familia está la madre. Toda persona humana debe la vida a una madre y casi siempre debe a ella mucho de la propia existencia sucesiva, de la formación humana y espiritual. Pero la madre, aún siendo muy exaltada desde el punto de vista simbólico - tantas poesías, tantas cosas bellas que se dicen poéticamente de la madre - es poco escuchada y poco ayudada en la vida cotidiana, poco considerada en su rol central en la sociedad. Es más, a menudo se aprovecha de la disponibilidad de las madres a sacrificarse por los hijos para "ahorrar" en los gastos sociales.

Sucede que también en la comunidad cristiana la madre no es siempre justamente valorada, es poco escuchada. Sin embargo, al centro de la vida de la Iglesia está la Madre de Jesús. Quizás las madres, dispuestas a tantos sacrificios por los propios hijos y a menudo también por aquellos de los otros, deberían ser más escuchadas. Sería necesario comprender más su lucha cotidiana para ser eficientes en el trabajo y atentas y afectuosas en familia; sería necesario entender mejor a qué aspiran para expresar los frutos mejores y auténticos de su emancipación. Una madre con los hijos tiene siempre problemas, siempre trabajo. Yo recuerdo en casa, éramos cinco y mientras uno hacía "una", el otro pensaba en hacer "otra" y la pobre mamá iba de un lado para el otro. Pero era feliz. Nos ha dado tanto.

Las madres son el antídoto más fuerte a la difusión del individualismo egoísta. "Individuo" quiere decir "que no puede ser dividido". Las madres, en cambio, se "dividen", ellas, desde cuando acogen un hijo para darlo al mundo y hacerlo crecer. Son ellas, las madres, quienes odian mayormente la guerra, que mata a sus hijos. Muchas veces he pensado en aquellas madres cuando han recibido la carta: "Le digo que su hijo ha caído en defensa de la patria...". ¡Pobres mujeres, cómo sufre una madre! Son ellas quienes testimonian la belleza de la vida. El Arzobispo Oscar Arnulfo Romero decía que las madres viven un "martirio materno" - martirio materno. En su homilía para el funeral de un sacerdote asesinado por los escuadrones de la muerte, dijo, haciéndose eco del Concilio Vaticano II: «Todos debemos estar dispuestos a morir por nuestra fe, aunque no nos conceda el Señor este honor... Dar la vida no es sólo que lo maten a uno; dar la vida, tener espíritu de martirio, es dar en el deber, en el silencio, en la oración, en el cumplimiento honesto del deber, en aquel silencio de la vida cotidiana, ir dando la vida, como la da la madre que sin aspavientos, con la sencillez del martirio maternal concibe en su seno a su hijo, da a luz, da de mamar, hace crecer, cuida con cariño a su hijo. Es dar la vida - y éstas son las madres. Es martirio». Hasta aquí la citación. Sí, ser madre no significa sólo traer al mundo un hijo, sino es también una elección de vida: ¿qué elije una madre? ¿Cuál es la elección de vida de una madre? La elección de vida de una madre es la elección de dar vida. Y esto es grande, esto es bello.

Una sociedad sin madres sería una sociedad deshumana, porque las madres siempre saben testimoniar incluso en los peores momentos, la ternura, la dedicación, la fuerza moral. Las madres a menudo transmiten también el sentido más profundo de la práctica religiosa: en las primeras oraciones, en los primeros gestos de devoción que un niño aprende, se inscribe el valor de la fe en la vida de un ser humano. Es un mensaje que las madres creyentes saben transmitir sin muchas explicaciones: éstas vendrán después, pero la semilla de la fe está en esos primeros, preciosísimos momentos. Sin las madres, no sólo no habría nuevos fieles, sino que la fe perdería buena parte de su calor sencillo y profundo. Y la Iglesia es madre, con todo esto. ¡Es nuestra madre! Nosotros no somos huérfanos, tenemos una madre. La Virgen y la madre Iglesia y nuestra madre. No somos huérfanos, somos hijos de la Iglesia, somos hijos de la Virgen y somos hijos de nuestras madres.

Queridas madres, gracias, gracias por lo que son en la familia y por aquello que dan a la Iglesia y al mundo. Y a ti amada Iglesia gracias, gracias por ser madre. Y a ti María, Madre de Dios, gracias por hacernos ver a Jesús. Y a todas las mamás aquí presentes, ¡las saludamos con un aplauso!


Opiniones (1)
28 de mayo de 2018 | 05:36
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28 de mayo de 2018 | 05:36
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  1. Romero, como Angelelli, tarde o temprano serán reivindicados por la curia romana. Tal como con Pérez Esquivel: el menemismo intentando soslayarlo a como diera lugar, no hizo sino engrandecerlo aun más.
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