Republicanos toman el poder y desafían a Obama

Así quedó reflejado cuando el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, obtuvo su reelección en ese puesto, pero tras encontrarse, inesperadamente, con la mayor cantidad de votos negativos registrados en varias décadas en la votación para la elección de un líder en el Congreso.

 El Partido Republicano asumió el control pleno del Congreso estadounidense y, en su primera acción legislativa, presentó en el Senado un proyecto para construir un oleoducto que es resistido por parte de los demócratas y por el propio presidente Barack Obama, quien no cree que traiga beneficios a los ciudadanos.

Momentos después de que el Senado lanzara su desafío a Obama con la presentación del proyecto de ley del oleoducto Keystone, la Casa Blanca anunció que, en caso de que supere todas las instancias, ya que un sector del oficialismo acompaña la propuesta, el jefe de Estado podría optar por vetarlo.

Con Obama resistiéndose desde hace años a la construcción del oleoducto, que iría de Canadá al Golfo de México, el hecho de que los republicanos inicien su agenda legislativa con esta medida es un mensaje claro a la Casa Blanca sobre cómo será la dinámica política en Washington en los próximos dos años.

Sin embargo, la oposición padeció también esta tarde un anticipo de lo que podría será el difícil clima interno del partido, que continúa padeciendo una problemática división entre su liderazgo, más moderado, y su ala más conservadora, representada por el movimiento Tea Party.

Mientras que dos años atrás apenas una docena de correligionarios se opuso al legislador por Ohio, 25 representantes votaron hoy por otro candidato distinto, muy cerca de los 29 escaños que necesitaban sus opositores para lograr su objetivo.

Esto dejó a la luz que más allá de que los republicanos cuenten con una aplastante mayoría en el Congreso, y que esto los empodere significativamente frente a las disputas con la Casa Blanca, el partido también deberá dar luchas puertas adentro.

Algo que podría traducirse en complicaciones reales para un partido que gobernará el Capitolio con intención de quedarse también con la Casa Blanca en las elecciones presidenciales de 2016.

Entre los temas que generan diferencias en las filas de la oposición figura el tratamiento que se le dará a las iniciativas que los confronta con el oficialismo, como el intento por revocar la reforma sanitaria de 2010, un gran logro de Obama y uno de las principales conquistas sociales de la historia del Partido Demócrata.

Mientras que el liderazgo republicano y moderado del Senado plantea abordar por partes este tipo de temas que se sabe serán duramente defendidos por el oficialismo, los más conservadores consideran que ese camino no será suficiente y que hay que ir de lleno con la derogación de la iniciativa.

Ya advirtieron también que buscarán dejar sin efecto el decreto emitido por Obama a fin del año pasado que protegió de la deportación a unos cinco millones de indocumentados.

Obama, alerto al ambiente combativo que tendrán sus dos últimos años al frente del Poder Ejecutivo, anunció que de seguir trabadas las decisiones políticas en Washington por la inacción del Congreso, seguirá adoptando medidas a través de decretos y que de llegar a su escritorio proyectos de ley que no considere apropiados, utilizará su poder de veto.

El nuevo Congreso, el 144° de la historia del país, está conformado por un Senado con 54 republicanos, 44 demócratas y 2 independientes que acompañan al oficialismo, y una cámara baja que tendrá 246 congresistas republicanos, 188 demócratas y una posición vacante.

A su vez, contará con más presencia que nunca de minorías (18 por ciento del total) y de mujeres (20 por ciento del total), aunque los legisladores continuarán siendo abrumadoramente blancos y hombres, según detalló el periódico The New York Times.

TELAM

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19 de junio de 2018 | 05:42
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