En medio de una crisis, Rusia inauguró su bloque económico

Se puso en marcha la Unión Económica Eurasiática (UEE), integrada además por otros tres ex países soviéticos.

Este viernes 2 de enero, comenzó a funcionar la Unión Económica Eurasiática (UEE), el ambicioso proyecto de integración de Rusia en el antiguo espacio soviético, pese a la crisis económica que vive su principal motor, Moscú.

Los miembros del nuevo bloque económico son Rusia, Bielorrusia, Kazaijstán (los tres países fundadores) y Armenia (que se sumó en octubre pasado). Kirguistán, otra ex región soviética, se unirá recién en mayo próximo para así conformar un mercado común de cerca de 180 millones de consumidores, informó un comunicado emitido por la sede de la UEE en Moscú.

Según cálculos de los promotores del proyecto, el efecto sinérgico de la unión de los potenciales económicos de estos países podría suponer en diez años un crecimiento adicional de entre el 17 y el 20 por ciento del producto interior bruto (PIB) de cada uno de los miembros la UEE.

La integración eurasiática, que entró en vigencia ayer, incluye la puesta en práctica de la libre circulación de mercancías, capitales, servicios y fuerza de trabajo, así como la coordinación de las políticas económicas.

Sectores como la agricultura, la construcción y el comercio ya fueron completamente liberalizados, mientras que el resto lo hará de manera gradual en los próximos años. Por ejemplo, el mercado común de energía eléctrica en el marco de la UEE deberá esperar hasta 2019, mientras que el de hidrocarburos comenzará a operar a más tardar en 2025.

Los estatutos de la Unión destacan que el proyecto es exclusivamente económico y que excluye todo componente político, por lo que es improbable que a corto plazo pueda copiar la construcción de instituciones supranacionales de la Unión Europea (UE).

No obstante, la creación del bloque desató una serie alarmas en la UE y Estados Unidos, por lo que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, aclaró en reiteradas ocasiones que la Unión Eurasiática no busca recrear la extinta Unión Soviética. En los últimos meses, Putin sumó nuevas preocupaciones ante el inminente nacimiento del nuevo bloque económico.

Con el endurecimiento y la expansión de las sanciones impuestas por las potencias occidentales por el conflicto en Ucrania, y frente a la marcada caída del precio internacional del petróleo, Rusia entró en una crisis económica, que forzó al Kremlin a devaluar en alrededor de un 50% el rublo hace un par de semanas.

Uno de los primeros aliados de Moscú en reaccionar a la devaluación del rublo fue el presidente bielorruso, quien exigió que su gobierno que cobre en dólares o euros las exportaciones a Rusia, lo que podría complicar la creación del mercado común en el futuro inmediato.

Pese a que Putin prometió que el país se recuperará "en dos años como máximo", su primer ministro, Dmitri Medvedev, reconoció recientemente que Rusia podría entrar en una "profunda recesión" y el ex ministro de Finanzas Alexei Kudrin, advirtió que este año será muy duro.

"Entramos en una crisis económica en todo sentido. El próximo año (en 2015) la sentiremos", afirmó el hombre que fue el artífice de la estrategia que permitió a Rusia superar sin grandes costos las turbulencias financieras internacionales de 2008.

Según el ex ministro, incluso si los precios internacionales del petróleo vuelven a los 80 dólares por barril, la caída del PIB de Rusia "será del 2% o más" y si los precios del crudo son del orden de los 60 dólares, "el PIB caerá el 4 % o más".

En ambos casos, todo indica que la Unión Euroasiática que tanto planeó Putin tendrá un inicio complicado.

Fuente: Télam

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22 de mayo de 2018 | 11:42
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