Que la inocencia les valga: se viene el ajuste de Dilma

Consciente del impacto que el anuncio tendría entre sus votantes, Dilma se preocupó por aclarar que las medidas no afectarán los programas sociales.

Al asumir ayer su segundo mandato, la presidenta de Brasil reconoció que será necesario un fuerte ajuste para reactivar la desacelerada economía del gigante sudamericano.

Consciente del impacto que el anuncio tendría entre sus votantes, Dilma se preocupó por aclarar que las medidas no afectarán los programas sociales establecidos durante los 12 años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT).

"Más que nadie sé que Brasil necesita volver a crecer. Los primeros pasos de este camino pasan por un ajuste en las cuentas públicas, un aumento del ahorro interno, la ampliación de las inversiones y el aumento de la productividad. Haremos eso con el menor sacrificio posible para la población, en especial para los más necesitados", afirmó ayer en Brasilia, ante el Congreso, tras jurar el cargo que ocupará hasta 2018.

Aunque durante la campaña para las elecciones de octubre Dilma había rechazado con vehemencia los "cambios drásticos" en la economía que proponía su rival socialdemócrata Aécio Neves -al que venció con una diferencia de apenas tres puntos, el resultado más ajustado en la historia brasileña-, ayer la abanderada del Partido de los Trabajadores (PT) se sinceró frente al país y marcó el rumbo del difícil camino que tiene por delante en los próximos cuatro años.

Su primer mandato terminó con una expansión del PBI estimada en 0,2%, luego de un año en el que la economía entró en recesión técnica tras dos trimestres seguidos de crecimiento negativo; la inflación alcanzó el 6,5%, el techo de la meta establecida por el gobierno, y la principal empresa del país, la estatal Petrobras, cayó a su valor más bajo en una década debido al escándalo de corrupción que se investiga y cuyas consecuencias políticas marcarán este año.

"Los cambios que el país espera para los próximos cuatro años dependen de la estabilidad y de la credibilidad de la economía", destacó durante su mensaje, en un pasaje que parecía replicar palabras del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que puso en marcha el Plan Real, que dio firmeza a la economía de Brasil.

Como es tradicional, la jefa del Estado había llegado en un Rolls-Royce, acompañada por su hija Paula. En el trayecto desde la Catedral, saludó a la poca gente que se acercó a la Explanada de los Ministerios, en su mayoría militantes del PT movilizados por el partido, que ondeaban banderas rojas y coreaban "Olé, olé, olá, Dilma, Dilma".
Opiniones (2)
27 de mayo de 2018 | 10:52
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27 de mayo de 2018 | 10:52
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  1. Hablar de que la inocencia les valga a los brazucas en el país del gobierno que nunca iba a devaluar...
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  2. QUE ABRAZA ESA MUJER????? QUE ES ESO QUE TOCA A ESA MUJER???? LO SIENTO....señora presidente.....su destino ha sido marcado.....bue menos mal que Brasil sabe de conjuros para limpiar sus cuerpos de posesiones diabólicas.....
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