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Lepra 2014: Ilusiones, dolores y fracasos

De mayor a menor. El año de la Lepra arrancó con sueños de ascenso y terminó con frustraciones y conflictos.

Dando pena. Sin dignidad. Independiente Rivadavia terminó el 2014 de la peor forma, sin cumplir objetivos, con grandes deudas, con un plantel sin aptitud y sin relación con una dirigencia criticada, cuestionada y casi ausente.

Y pensar que este año comenzó con todas las ilusiones y luces de esperanzas más encendidas que nunca. La Lepra venía de un 2013 en plena alza, con 12 partidos invictos y muy cerca de los puestos de ascenso.

Pasaron 304 días desde el triunfo ante Sportivo Belgrano hasta la debacle en el Ducó y en el medio un giro de 180°. Fue todo tan rápido y a la vez tan lento. Poco a poco el Azul se fue despedazando, culpa de malos rendimientos deportivos en el primer semestre y luego por decisiones dirigenciales que terminaron perjudicando a la institución centenaria.

Lepra   Independiente Rivadavia Sportivo Belgrano

Cerca del ascenso y caída en el clásico cuyano: Los primeros días de febrero Independiente Rivadavia daba el puntapié inicial del 2014. Una victoria sufrida ante Sportivo Belgrano y un gol olímpico del Negro Pérez hicieron delirar al Gargantini porque el equipo se metía de lleno en la pelea por el ascenso, aunque desde el plantel siempre priorizaban mantener la categoría.

El primer gran compromiso fue ante San Martín de San Juan en el parque. Una cancha repleta fue el marco ideal para el clásico cuyano, que luego de 90 minutos para el infarto quedó en manos del Verdinegro. La derrota dolió, no obstante la mentalidad del equipo siempre estuvo enfocada en el duelo ante el Rojo de Avellaneda.

La desconcentración fue notoria en las semanas previas y el mismo Roberto Trotta lo marcó. Los jugadores pensaban más en su rival de la fecha 26 antes que San Martín (SJ) y Ferro. Así, no solamente el Azul cayó en el clásico, sino que fue goleado en Caballito.

La Lepra   Independiente - NUEVO (2)

La Catedral al Rojo vivo: Finalmente llegó el día. Independiente de Avellaneda llegaba a Mendoza a los tumbos y siempre al borde de los puestos de ascenso. La gente colmó el Gargantini y rebalsó las tribunas. Había llegado el partido más esperado por los hinchas en el año y su Lepra querida no iba a defraudar.

Luego de arrancar complicado con la temprana expulsión de Leandro Caballero, los de Trotta no se achicaron y gracias a las genialidades de Ezequiel Pérez y Lucas Gamba pudo adelantarse 2 a 0 en el primer tiempo. Lógicamente que el Rojo apretó y apretó y el elenco Leproso se dedicó plenamente a cuidar el resultado. Cerca del final llegó el descuento de Mancuello. Pero el destino ya estaba sellado y la Lepra quedó en la historia al vencer a su homónimo de Avellaneda.

Cerca del descenso: La inyección anímica que significó triunfar ante el cuco de la categoría solamente le duró una semana, porque luego del 2 a 1 viajó a Florencio Varela y casi derrota al candidato Defensa y Justicia. Sin embargo sufrió un durísimo golpe la fecha siguiente, cuando cayó como local con Instituto en un partido muy polémico, que incluyó una suspensión por falta de luz, incidentes y hasta un fallecido. Sin dudas que ese partido fue un quiebre total en el semestre de la Lepra.

Independiente La Lepra-Brown de Adrogué - NUEVO (4)

Poco a poco la alegría por el triunfo ante el Rojo se fue diluyendo porque las victorias no llegaban. La Lepra cayó en una especie de maldición porque estuvo 10 partidos sin poder ganar, con magros empates ante equipos como Brown y Douglas, derrotas agónicas ante Huracán y hasta goleadas como las que sufrió en Corrientes y en Banfield.

A esa altura Independiente Rivadavia había perdido todo lo que supo construir en la primera rueda y los fantasmas del descenso volvieron a sobrevolar, un año más.

Una nueva salvación: Ante Villa San Carlos pudo sacarse la presión para volver al triunfo y comenzar con la levantada. Y la Lepra se volvió a poner de pie contra Talleres en el parque, porque dio vuelta un partido histórico y muy difícil, sentenciando a la “T” al descenso.

La victoria ante los cordobeses le dio la posibilidad al Azul de salvarse del Argentino A ante Almirante Brown, otro rival directo. El duelo fue chivo y muy trabajoso, pero la Lepra contó con una joyita del Negro Pérez que hizo estallar la garganta de los Leprosos y que sirvió para vencer a su rival y asegurarse la plaza, una fecha antes del final.

Nuevamente la Lepra había salvado el año en la B Nacional a través de un calvario que el hincha Azul ya ha transitado en temporadas anteriores. Sin embardo la espina por no poder ascender después de haber estado tan cerca quedó clavada. Una espina que en el segundo semestre era tan fácil de sacar...

El principio del fin: Tal vez era la mejor oportunidad en la vida. El polémico formato para la Primera División que impuso Julio Grondona antes de su fallecimiento, le abría las puertas a Independiente Rivadavia a llegar de una vez por todas a la elite del fútbol argentino y sacarse definitivamente esa espina.

Eran 10 ascensos nada más y nada menos. El Azul tenía la enorme chance de quedarse con uno de esos lugares en un torneo corto de 20 fechas y en un grupo que a priori era el menos complicado.

Ricardo Rodriguez entrena la Lepra 2

Todos los clubes rompieron sus chanchitos con la intención de armar un plantel suficientemente competitivo para alcanzar al menos la mitad de tabla, porque eso podía alcanzar para llegar a Primera. La Lepra, ya sin Trotta como entrenador, también realizó sus gastos pero dentro de un marco de austeridad y con el aporte a último momento de sponsors importantes.

Así, llegó Ricardo Rodríguez a la dirección técnica, algunos jugadores se fueron, otros llegaron y las ilusiones estaban más presentes que nunca. Pero he aquí el gran error, porque fue tanta las ganas de Independiente Rivadavia por ascender, que eclipsó lo que se estaba gestando a nivel deportivo.

La Lepra sufrió bajas importantes como las de Emiliano Fernández y Lucas Gamba (el que más se extrañó). Además tuvo lesionados como Abel Peralta que nunca jugó y Ezequiel Pérez que se reincorporó con un tercio del torneo consumado. Y para suplir esto, la Lepra sumó varios jugadores pero desconocidos para la gran mayoría. Eran futbolistas sin jerarquía y que dentro de la cancha no transmitían lo que los hinchas pedían.

Lepra Patronato 9

Arranque esperanzador, pero…: Nadie notó la falta de competitividad porque el arranque fue correcto. Salvo en la fecha 3 donde cayó en San Francisco, la Lepra sumó puntos en todos los partidos y se acomodó rápidamente en la zona de ascenso. Todo marchaba sobre ruedas hasta que visitó a Unión.

En Santa Fe ocurrió el primer quiebre de esta Lepra. Cayó por 2 a 0 ante un Tatengue irregular, dejando una actitud algo tibia para sus hinchas. Esa derrota marcó una parábola descendente de la que nunca más pudo escapar.

En picada: La recuperación no llegaba. Empate ante All Boys de local, nuevo traspié como visitante e igualdad con Huracán en el Gargantini. Este último fue celebrado por los hinchas porque se salvó un partido que estaba perdido, aunque a esta altura y con los resultados que venía arrastrando el equipo, los hinchas se concientizaron de que al Azul no le alcanzaba para ascender.

El inicio de la segunda vuelta no tenía margen de error. Atlético Tucumán tenía un buen colchón de puntos, Crucero parecía imparable, Unión venía en alza y Temperley era la gran sorpresa. El tren estaba dejando la última estación y la Lepra tenía que subirse o subirse para no fracasar.

Sarmiento de Junín, que había cambiado para mejor con la salida de Trotta, le dio un golpe inesperado a la ilusión Leprosa, venciéndolo y bajándolo de los puestos de ascenso. Los hinchas no se bancaron la derrota y luego de la caída, casi un centenar de simpatizantes protestaron contra la dirigencia y el técnico Rodríguez, lo que provocó que la comisión directiva de un volantazo de último momento. Ricardo Rodríguez fue despedido y el club trajo al experimentado Daniel Garnero para que cumpliera con el único objetivo en mente. Sin embargo los jugadores demostraron que no estuvieron a la altura ni siquiera con un nuevo conductor.

Nuevo técnico, misma realidad y fin de la ilusión: El debut de Garnero no fue el mejor (sucumbió ante Patronato), pero pudo levantarse en casa ante Sportivo Belgrano. Ese triunfo fue tal vez la última pizca de ilusión por ascender, pero ya había mucho daño dentro de Independiente Rivadavia. Encima, emergía a la luz con más fuerza la deuda económica que había con el plantel.

Lepra Belgrano Garnero 3

En la fecha 15 la Lepra comenzó su debacle. Era superado por la mínima en Tucumán y a partir de ahí se encontró en un tsunami y acumuló 4 cotejos con derrotas. Fue increíble ver cómo Independiente no mostraba signos vitales a pesar de que quedaban un puñado de partidos, lo que provocó que los hinchas empiecen a perder sus esperanzas.

Una de esa serie de caídas fue en el Gargantini ante Santamarina, que fue como un puñal en el alma de los corazones Leprosos y sin dudas el quiebre definitivo. La derrota abrió una herida de muerte deportiva y en medio de un contexto hostil contra los jugadores, el arquero Ayala sufrió en pleno partido una repudiable agresión de un par de hinchas. Lamentable.

Un triunfo sobre All Boys hizo que el sueño todavía persista en lo más profundo, pero Atlético Tucumán ganaba una semana después y terminaba de sepultar el anhelo y la ilusión de todos los hinchas. Se había desperdiciado una posibilidad única para llegar a Primera.

Lepra Temperley 04

La última presentación de local fue un triunfo con sabor a nada sobre Temperley, en un duelo que no tenía nada en juego. Este partido tuvo la particularidad porque antes y después los jugadores decidieron blanquear definitivamente la pelea por sus sueldos y exponerla a los medios.

Deudas y un final para el olvido: Se acercaba el final del año y ya era tangible en la opinión pública la gran deuda que tenía el club con los jugadores. Ellos vía redes sociales y entrevistas cristalizaron el complicado momento que atravesaban desde lo económico. En tanto la dirigencia, ya desmembrada, intentó dar explicaciones a través de su presidente Domingo Marzari.

Un paro de actividades y amenazas de no jugar el último partido contextualizaron la semana previa al cierre de temporada. Los referentes del equipo salieron a criticar duramente a los dirigentes y empresarios que tanto prometieron lo que nunca llegó: el dinero.

Finalmente los jugadores viajaron sostenidos por una nueva promesa de pago y terminaron haciendo un papelón ante Huracán. Goleada 4 a 0 con un rendimiento que sembró muchas dudas y con una imagen más que elocuente de Pitana y Aguirre: “Nos deben cuatro meses”. Increíble.

Así terminó su año la Lepra. Por un lado la dirigencia, muy criticada que se ausentó salvo su presidente, urgido por tapar huecos que otros no quisieron hacerlo. Un plantel muy enojado con los directivos del club y jugando sin motivaciones. Y los hinchas, que terminaron sufriendo por ver cómo se caía a pedazos el club de sus amores y por cómo se hizo añicos el sueño de ascenso.

Pasó un año más en la vida de Independiente Rivadavia. Un año donde vivió momentos de extrema alegría como el triunfazo ante el Rojo, la remontada con Talleres y la permanencia en la categoría. Pero sufrió otros que terminaron siendo más trascendentales en la temporada, como goleadas en contra, derrotas dolorosas en casa y el gran fracaso que significó no ascender en una chance histórica.

Lepra Atlético Tucumán 12


El físico del hincha Leproso quedó muy dolido por los fuertes golpes que recibió en el año. Pero desde el alma Leprosa volverá a sonar, una vez más: “...y en las malas mucho más...”.

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