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Serena sigue haciendo historia: ganó su 18º Grand Slam

La estadounidense venció en dos sets a Caroline Wozniacki en la final del US Open y ganó su décimo octavo título de Grand Slam.

Impiadosa durante 75 minutos, una vez que selló el récord, Serena Williams se aflojó, lloró y abrazó a su rival y amiga Caroline Wozniacki mientras musitaba un "gracias, bebé" que contrastó con su tenis feroz sobre el cemento de Nueva York.

El "bebé" tuvo una dura tarde en la final del US Open, donde la estadounidense trituró a la danesa para sellar el número mágico: 18 títulos de Grand Slam. Al celebrarlo, Serena volvió a llorar: "Es un placer para mí haber ganado mi primer Grand Slam aquí y el número 18 también aquí. No podría pensar en un mejor lugar".

Una Serena humana y extremadamente dulce a la hora de elogiar a una Wozniacki que la instó a "pagar los tragos más tarde".

"Caroline es una gran persona y sé que muy pronto ganará un grande, quizás en Australia, así que tengo que entrenar muy fuerte".

No, no entrenes más, Serena, podrían decirle sus rivales a una jugadora cuyo tenis y personalidad, ambos exuberantes, son difíciles de clasificar.

"Hasta el día de hoy, Caroline no dice nada malo sobre su ex novio. Ver la manera en que manejó eso me hizo mejor persona", aseguró días atrás Serena.

La número uno del mundo se refería a la ruptura de Wozniacki con el golfista norirlandés Rory McIlroy, que la dejó cuando tenía un pie y medio en el altar. La estadounidense y la danesa curaron juntas sus heridas sentimentales y tenísticas, ya que Williams venía de romper con su aún hoy entrenador, el francés Patrick Mouratoglou y de ser eliminada de Roland Garros por la hispano-venezolana Garbiñe Muguruza.

Playa durante el día en Miami y las finales de la NBA por la noche reforzaron la amistad. Tanto, que Wozniacki se quedará en Nueva York para asistir a la presentación de la nueva colección de la línea de ropa diseñada por Williams.

Wozniacki y muchos otros lo saben: a la número uno del mundo es mejor tratarla fuera de la cancha, porque dentro no tiene piedad. Puede arrasar a sus rivales, maltratar a una juez de línea -alguna vez gritó a una que le metería una pelota por la garganta- o acusar a la jueza de silla de ser "fea como persona".

Fuera de la cancha es otra cosa. Cálida, bromista y siempre lista para hacer reir con esa voz grave y profunda que marca al tenis desde hace más de 15 años. Disfruta con el tenis, pero sus intereses se dispersan hacia la música, la moda y el mundo del cine, lo que le valió hace ocho años las críticas conjuntas de Martina Navratilova y Chris Evert, las dos damas del tenis cuyo récord de 18 grandes igualó hoy.

"A corto plazo es posible que estés feliz con las muchas cosas que suceden en tu vida, pero me pregunto si dentro de 20 años no reflexionarás acerca de tu carrera y lamentarás no haber dado el cien por ciento en el tenis", escribió Evert en una carta abierta en la revista "Tennis Magazine".

Era marzo de 2006, Serena tenía 24 años, siete títulos de Grand Slam en el bolsillo y se distraía con otras cosas. El tenis había pasado a ser un asunto lateral y no el centro de su vida.

"Estoy absolutamente de acuerdo con lo que dijo Chris Evert. Serena tenía la oportunidad de ser la más grande de todos los tiempos, y por este camino no lo va a ser", dijo por aquel entonces a dpa Navratilova.

El tiempo le dio la razón a la menor de las hermanas Williams, que no tuvo una carrera ni una vida sencilla en los últimos años. Su hermana Yetunde murió de un tiro en las calles de Los Angeles en 2003, y ella misma dijo ser "afortunada de estar viva" tras revelar que en febrero de 2011 fue internada por una embolia pulmonar.

Entre tragedias, percances personales y largas ausencias del tenis, Serena Williams se las arregló para ganar 18 títulos de Grand Slam y quedar a sólo cuatro de los 22 de la alemana Steffi Graf, dueña del récord absoluto.

"Lo interesante es que ella estuvo en el tenis, pero también fuera de él. No tuvo una rival, Martina y yo luchamos por 18 años. Entre las dos ganamos 36 Grand Slams. Con Serena hay que preguntarse, ¿es ella tan buena o quizás el resto de sus rivales no son tan fuertes?", dijo Evert durante una entrevista con dpa en enero.

Ajena a esas dudas, quizás tranquila por no haber dado "el cien por ciento", Serena sonrió hace unos días cuando Evert, desde su puesto de comentarista de ESPN, le lanzó un cálido "¡te estamos esperando en el club de los 18!".

La estadounidense ya está ahí. "Nunca pensé que estaría en ese grupo, soy sólo Serena Williams, ¿quién soy yo para estar en ese grupo?", se preguntó hoy. Evert y Navratilova, que le entregaron un brazalete de Tiffany's como obsequio, pueden dar fe. Otra cosa es que las acompañe por mucho tiempo, porque a días de cumplir 33 años tiene evidentes razones para soñar con el desafío mayor: los 22 de Graf. 

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21 de agosto de 2018 | 20:47
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