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Magnano y su Karma con la selección argentina

El entrenador de Brasil parece tener marcado su destino en relación al seleccionado de su país. En España volvió a sucederle.

 Rubén Magnano tiene un karma. El entrenador argentino de la selección brasileña de baloncesto parece tener marcado su destino en relación con el combinado de su país, al que por fin deberá superar en España 2014 si pretende dar el salto de calidad que le pidieron los dirigentes brasileños cuando lo contrataron hace cuatro años.

Como ocurrió en el Mundial Turquía 2010, el Preolímpico Mar del Plata 2011 y los Juegos Olímpicos de Londres 2012, la "canarinha" de Magnano resolverá su suerte ante Argentina

, el histórico rival regional al que dominó durante buena parte del siglo pasado, pero al que casi no pudo superar en lo que va del actual.



"

No me sorprendí porque me había sorprendido en Turquía, después en los Juegos Olímpicos y entonces en mi cabeza estaba la posibilidad

", señaló Magnano, que no considera que esta vez su equipo sea favorito. "No somos favoritos. Somos competidores. Duros competidores", indicó el entrenador cordobés.



Con los dos equipos con su máximo potencial, Argentina ha impuesto una paternidad manifiesta sobre su tradicional adversario desde que apareció la "generación dorada", hace casi una década y media, justamente con Magnano como entrenador.



Igual, Magnano no cree que sea un condicionante para sus jugadores. "

Estamos con confianza y muy tranquilos. Esperando la hora de juego. No estamos lejos de lo que hicimos en los Juegos Olímpicos, tenemos casi los mismos hombres

", indicó el estratega.



Para el argentino, cada atleta reacciona de forma distinta, de acuerdo a su mentalidad. "Cada uno en esta instancia responde de una manera particular. En lo personal no me pesa en absoluto. Es más, estuve en la vereda de enfrente. Habría que preguntarle a cada uno de los atletas para ver sus respuestas", indicó.


Argentina


Desde el Premundial Neuquén 2001 a esta parte, la "albiceleste" superó a su vecino cada vez que se vieron las caras en una cita grande, ya sea en Mundiales, Juegos Olímpicos o torneos de las Américas.

Las únicas excepciones se pueden encontrar en la final del Premundial Santo Domingo 2005, cuando Argentina presentó un equipo alternativo porque ya tenía su plaza para Japón 2006, y en el Premundial San Juan 2009, donde Argentina tampoco concurrió con todas sus figuras.

Con Magnano en la banca brasileña, esa circunstancia parece haberse potenciado. La Argentina de sus ex dirigidos frenó su avance cada vez que se cruzaron.

En los octavos de final de Turquía 2010, el equipo que en aquel momento dirigía Sergio Hernández se impuso 93-89 con 37 puntos de Luis Scola. Al año siguiente, en Mar del Plata 2011, Argentina se quedó con la final por 80-75, con 32 tantos de su capitán, y vengó la caída en la fase de grupos. Y en los cuartos de final de Londres 2012, el éxito argentino fue por 82-77, con 17 puntos de Scola.

Splitter Brasil


Magnano fue seleccionador nacional entre 2001 y 2004, cuando forjó a su imagen y semejanza al mejor equipo de la historia del deporte argentino, incluso por encima de las selecciones de fútbol campeonas del mundo, de acuerdo a la prensa especializada de su país.

En ese ciclo obtuvo el Premundial Neuquén 2001, el subcampeonato del mundo en Indianápolis 2002 y la medalla dorada en Atenas 2004, con dos victorias ante los "Dream Team" estadounidenses.

Pero sobre todo consiguió darle una identidad inédita a un conjunto argentino basado en la solidaridad, el respeto, y el trabajo duro que se continuó durante más de diez años.

Luego del título olímpico, Magnano se marchó al Pallacanestro Varese de Italia, pero sus jugadores no le echaron de menos. Debido a su férrea disciplina, la relación con el exitoso grupo había llegado a un punto sin retorno.

Incluso, Walter Herrmann, que el domingo estará en la pista por Argentina, todavía no le perdonó que no lo pusiera ni un segundo en la final ante Italia. "A Magnano no lo puedo ver ni en figuritas", comentó el alero en una entrevista televisiva con su ex compañero Pepe Sánchez.

Además de Herrmann, de aquel grupo de Magnano sobreviven en Argentina el capitán Luis Scola, Andrés Nocioni y Leo Gutiérrez. El base Pablo Prigioni, de la misma camada, casi no era tenido en cuenta, ya que el entrenador se decantaba por Sánchez, Alejandro Montecchia y Lucas Victoriano para esa posición.

"Los jugadores jóvenes de argentina deben rendir un curso acelerado de baloncesto internacional. Demostraron condiciones, pero es un tema que deberán resolver", sostuvo Magnano sobre esta nueva experiencia.

En 2010, la Confederación Brasileña de Baloncesto (CBB) lo contrató con la idea imitar el éxito logrado con Argentina, con un vínculo que se extenderá hasta después de los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro 2016.

Ni siquiera los malos resultados del Premundial de Caracas 2013, cuando Brasil, sin sus principales figuras, quedó eliminado en la primera ronda sin ganar ni un partido, complicó su estadía.

"Vergüenza es robar", les dijo en aquel momento a los periodistas brasileños que le pretendían dar ese calificativo a la eliminación. Su mano se ha visto en la intensidad defensiva que muestra Brasil y en el compromiso que logró de sus talentosos jugadores, que acudieron a su convocatoria sin resistencias, algo que anteriormente no ocurría.

Sin embargo, su éxito no será tal si primero no consigue quebrar su karma y puede eliminar por primera vez a Argentina.

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20 de junio de 2018 | 09:07
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