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Federer reaccionó y avanzó a semifinales en el US Open

El suizo venció su par francés Gael Monfils en una verdadera batalla por 4-6, 3-6, 6-4, 7-5 y 6-2 en el partido por los cuartos de final del Grand Slam.

El suizo Roger Federer reaccionó hoy ante una derrota que parecía inevitable y derrotó al francés Gael Monfils 4-6, 3-6, 6-4, 7-5 y 6-2 para avanzar a las semifinales del Abierto de tenis de Estados Unidos.

Nuevo número dos del mundo desde el lunes superando al español Rafael Nadal, Federer se recuperó de dos match points en contra en el cuarto set. Su rival el sábado por el pase a la final será el croata Marin Cilic, vencedor hoy del checo Tomas Berdych por 6-2, 6-4 y 7-6 (7-4).

"Fui mejorando, pero cuando estaba dos match points abajo ya no me sentía tan bien. Me dije: 'Esto es todo, man'", describió el suizo con sinceridad sus sensaciones en el emocionante partido que se cerró 20 minutos antes de la medianoche neoyorquina.

"Pero saqué bien, me mantuve en el partido y comencé a jugar mejor y mejor, fue una gran sensación".

Número 16 del ranking, Cilic batió a Berdych,séptimo del ranking y sexto favorito en Nueva York por 6-2, 6-4 y 7-6 (7-4) en dos horas y 22 minutos de juego en una ventosa jornada en Flushing Meadows.

Cilic, que celebró el triunfo con un grito eufórico, se convirtió así en el primer jugador croata que alcanza las semifinales del US Open desde que Goran Ivanisevic, su actual entrenador, lo hiciera en 1996.

"Ha sido un día realmente increíble para mí", celebró Cilic, que a sus 25 años está por segunda vez en su carrera en las semifinales de un Grand Slam tras meterse entre los cuatro mejores en Australia hace cuatro años.

Cilic impresionó con su clara victoria, pero el partido del torneo se jugaría por la noche.

Federer tuvo dos posibilidades de quebrar el servicio de su adversario ya en el primer juego, pero se apresuró, quizás excesivamente confiado en el poder de su tenis.

El suizo lamentaría esas oportunidades perdidas, porque Monfils comenzó a mostrar un sólido tenis en la misma medida que su rival fallaba con la derecha y el saque -apenas un 50 por ciento de efectividad con el primero-, las armas clave de su juego.

El viento iba y venía sobre el cemento del Arthur Ashe en una suave noche de fin de verano en Nueva York y parecía molestar al cinco veces campeón del US Open, que en la primera parte de la noche no encontró el tenis preciso que había mostrado en sus cuatro partidos previos.

Monfils quebró para 3-2 en un juego con aciertos propios y malas decisiones de Federer, que siguió ofreciendo extrañas señales.

El francés, con un gran servicio, veloz y contundente a la hora de forzar con sus golpes de fondo, se llevó el primer set por 6-4 y el segundo por 6-3. Federer estaba contra las cuerdas El sueño de ganar el décimo octavo título de Grand Slam se esfumaba.

El tercer set fue cambiando de manos una y otra vez. Federer quebró el saque de su rival y ganó el suyo para adelantarse 2-0, pero Monfils recuperó hasta igualar en dos. Federer volvió a quebrar el saque de su adversario, se situó 3-2 y, con los dientes apretados, fue tomando ventaja hasta forzar el set point con un rabioso smash y definir el set para 6-4 con una derecha paralela.

Molesto con su irregular noche y dispuesto a no irse de Nueva York, el suizo comenzó a jugar puntos de tenis sublime, movió a Monfils de una punta a otra de la cancha combinando todos los golpes imaginables en el tenis y quebró el servicio de su rival para 2-1.

"¡Vamoooosss!", gritó Federer al concretar el quiebre que le devolvía la esperanza de jugar la semifinal con Cilic el sábado.

Lo de Federer era admirable, firme a sus 33 años ante un rival cinco años menor y, sin embargo, más agitado de tanto correr. El cuarto punto del cuarto juego fue la cabal muestra de lo que sucedía, con Monfils caído de espaldas sobre el cemento tras correr un tiro imposible de alcanzar.

Monfils lograría sin embargo quebrar el saque de Federer en un juego con poca fortuna para el suizo, que le dio un raquetazo a la red, furioso, y discutió con el juez de silla, el portugués Carlos Ramos.

"¡Estás así desde el principio del partido!", le espetó Federer tras un comentario de Ramos acerca de su costumbre de cambiar de raqueta cuando se juega con pelotas nuevas.

El suizo tuvo una oportunidad de oro con Monfils sacando 30-40, pero lanzó fuera por medio metro una derecha cruzada sencilla. Monfils, a los gritos, se alentaba a sí mismo.

En la era de los electrolitos y las bebidas regenerativas, Monfils se tomó una Coca Cola en un cambio de lado y al rato dispuso de dos match points sobre el saque de Federer, que jugó cuatro puntos notables con la derecha para igualar en cinco.

El suizo siguió mostrando un tenis de fábula en momentos clave y quebró a Monfils, que con una doble falta quedó 5-6 abajo. Enseguida Federer selló el parcial con un 7-5 y abrió el quinto quebrando otra vez el servicio de su rival.

A esa altura jugaban ya un gran campeón contra un tenista pleno de dudas. No sorprendió entonces que el gran campeón se impusiera para mantener vivo su sueño: ganar dos partidos más, sólo eso necesita. 

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23 de julio de 2018 | 08:43
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