Los dos momentos que persiguirán a Robben

La jugada ante Casillas en Sudáfrica 2010 y la de ayer ante el volante argentino serán difíciles de olvidar para el crack holandés.

Dos instantes perseguirán por siempre a Arjen Robben. El holandés es un jugador de clase excepcional, pero apenas unos centímetros, apenas unas milésimas de segundo le impidieron inscribir su nombre entre los grandes de los Mundiales.

El recuerdo de Iker Casillas cuatro años atrás se cruzó probablemente por la inconfundible cabeza pelada de Robben en la noche lluviosa de Sao Paulo poco antes de que el árbitro señalara el final de la semifinal ante Argentina, cuando otra vez un pie que no debería estar allí se interpuso entre él y la gloria.



Era el minuto 90, el marcador estaba 0-0 y Robben, en combinación con Wesley Sneijder, encontró un pasillo entre una defensa argentina que hasta entonces había estado impecable.



Entre él y el gol sólo quedaba el arquero Sergio Romero. O al menos eso pensaba el holandés, porque cuando se disponía a disparar, el argentino Javier Mascherano, imponente toda la noche, llegó desde atrás para meter la punta de la bota y desviar a corner.



El marcador no se movió tampoco en la prórroga y Argentina venció en la tanda de penales, con lo que Robben dijo adiós a otra oportunidad de llevar a casa el trofeo que tanto se le resiste a Holanda, subcampeona en tres ocasiones.

"No pude hacer mucho", lamentó Robben. "Debí corregirme porque estaba perdiendo el equilibrio. Quería ir por afuera, pero estaba adentro y él llegó justo a tiempo con su quite".

El gesto de incredulidad, con las manos sobre la cabeza, es el mismo que se le quedó a Robben el 11 de julio de 2010 en Johannesburgo, cuando en el minuto 61 de la final del Mundial de Sudáfrica, después de otro pase de Sneijder, el holandés vio cómo Casillas desviaba con el pie, ya casi vencido en el suelo, un balón que iba directo al gol.


"Por supuesto que eso quedará para siempre en mi carrera, no se puede negar. Pero ahora hay que mirar hacia delante. Todo eso ya pasó", dijo el atacante antes de enfrentarse a España en el debut de Brasil 2014.

En aquel partido en Salvador, en el que Holanda presentó sus credenciales de candidato con un 5-1 al campeón defensor, el holandés se cobró una pequeña venganza haciendo gatear a un crepuscular Casillas en el quinto gol.


Robben es un jugador veterano que conoce bien las dos caras del deporte. Entre un instante y otro, el holandés tuvo tiempo de ganarlo todo con el Bayern Múnich, incluso siendo héroe en la final de la Liga de Campeones de 2013, en la que marcó el gol de la victoria por 2-1 ante el Borussia Dortmund en el minuto 88.

Pero a sus 30 años, el genial extremo zurdo, que fue pese a la derrota uno de los mejores en Brasil, sabe que el Mundial no le dará muchas más oportunidades.

"Esto es amargo, pero es parte del deporte", dijo el holandés en Sao Paulo, donde las lágrimas de su hijo, desconsolado en brazos de su mujer, simbolizaron la tristeza de dos instantes que lo perseguirán por siempre. 

 

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20 de agosto de 2018 | 18:00
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