El sueño brasileño que se transformó en pesadilla

El dolor de la derrota humillante ante Alemania provocó que miles de espectadores dejen el estadio antes del entretiempo.

Cientos o quizás miles de asientos se quedaron sin dueño cuando el partido aún estaba en el entretiempo. El dolor de los brasileños era tan grande que la única solución que encontraron fue simplemente no ver.

La magnitud del golpe que supuso la derrota por 7-1 ante Alemania, un verdadero "Mineirazo", era visible en los rostros de los cerca de 60.000 hinchas brasileños que se dieron cita en el estadio: unos miraban a la cancha sin poder creer lo que veían, algunos lloraban, otros sencillamente se fueron.

Muchos de los que se quedaron expresaron su molestia abucheando al equipo en el entretiempo, cuando Alemania ya ganaba por 5-0.

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Luego, los silbidos se convirtieron en insultos a los jugadores -en especial el delantero Fred, una vez más inoperante en el ataque- y finalmente pasaron a alentar a los alemanes con gritos de "olé".

El enojo era más que justificable. La goleada por 7-1 ante Alemania en el estadio Mineirao fue la peor de la historia para la selección cinco veces campeona mundial, y superó incluso el 6-0 que sufrió Brasil hace casi un siglo ante Uruguay en el Campeonato Sudamericano de 1920 disputado en Chile.

Fue también la primera derrota que ha sufrido la "verdeamarela" en casa en un partido oficial desde 1975, cuando cayó por 3-1 ante Perú por la Copa América en el mismo Mineirao.

Brasil soñaba con alzarse en casa con su sexto título y sepultar el trauma del "Maracanazo" del Mundial de 1950. De cierta manera lo logró: la goleada de hoy fue más humillante que la derrota por 2-1 ante Uruguay en el partido decisivo jugado en Río hace 64 años.

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Al fin y al cabo, en el choque que decidió en favor de la "Celeste" el título de 1950, recién en el minuto 66 Alcides Ghiggia anotó el gol que selló la victoria uruguaya por 2-1 en el Maracaná. Hoy, Alemania ya lideraba por 5-0 después de media hora de juego en la semifinal.

Además, hace 64 años, Brasil no era la potencia futbolística de hoy y todavía no había conquistado ninguno de sus cinco títulos mundiales.

Las imágenes del capitán David Luiz llorando, del zaguero Dante siendo consolado por sus colegas del Bayern de Múnich, de los sollozos de Oscar abrazado a Thiago Silva al final del partido no dejan dudas: el "Mineirazo" de Alemania ha ingresado en la historia como la peor pesadilla de la historia del fútbol brasileño.

Las consecuencias de la humillación sufridas hoy por los "pentacampeones" todavía no se pueden prever. Pero necesariamente llevarán a una revisión profunda de la idea que tienen los brasileños sobre el poderío de su fútbol.

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24 de febrero de 2018 | 21:44
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