Perlita

Mendocinos en Brasil: Misión Arena Corinthians

La barra de los Cotolengos y los Manyines comparten una nueva entrega de sus aventuras con los lectores de MDZ.

El grupo de hinchas mendocinos que cada semana comparte con MDZ sus aventuras en el Mundial de Brasil nos trae una nueva entrega de su diario.

La barra de los Cotolengos y los Manyines nos tran esta vez el reporte desde Sao Paulo, donde la Selección venció a Suiza y se metió en los cuartos de final:

“Ángel de la soledad y de la desolación preso de tu ilusión vas a bailar, a bailar...bailar”.

Angelicales felicidades hermanos y hermanas de la Argentina. Regresaron las crónicas de la barra de los Cotolengos y los Manyines y como no podía ser de otra manera con festejo, alegría y por qué no, con un alivio esperanzador.

Esta mañana fue atípica para la rutina del grupo, pues, ya no quedan tantos de los que llegamos al Brasil inicialmente, pero se han ido sumando de a poco los relevos que desde Mendoza, van haciendo postas para alentar a la selección. En esta oportunidad se sumaron el Nanito Terra y el Chirca.

Con una novedad que se hizo sentir en el alma del hincha argentino. Esta vez en el “Arena Corinthians” no había Quilmes Bar. Por lo que, el punto de encuentro argentino se disipó por completo, aunque siempre manteniendo un rumbo fijo, tratar de estar todos juntos y poder colgar las banderas argentinas.

Fue difícil encontrarnos entre todos, porque algunos partieron temprano desde el hotel hacia el estadio, otros que venían de Río de Janeiro lo hicieron por su cuenta desde el aeropuerto.

Lo destacable era la cantidad de fanáticos con la camiseta argentina en todos los puntos estratégicos de San Pablo. El aeropuerto de Río estaba atestado de argentinos.

No me animo a un pronóstico de la cantidad, pero sin duda son muchos. Seguro que muchos más que en Sudáfrica.

Entre el partido de Porto Alegre (al que no todos fuimos, básicamente por la distancia, aunque el Lalito, el Javi Lledó y un par de fanáticos sí lo hicieron) y el de hoy, cada uno tomó rumbo propio para aprovechar las mini vacaciones que se nos presentaban en la semanita sabática.

Algunos volvieron a Mendoza para quedarse. Otros para volver a este partido y acompañar a la Selección hasta el final. Un tanto más partió rumbo a Arraial do Cabo (a 300 km de Río de Janeiro a unas playas paradisíacas). Otros simplemente se quedaron en Río y aprovecharon la playa y para conocer.

Y un grupito muy manyin emprendió un viaje a Natal para ver a Uruguay-Italia, y luego de ahí partir hacia Pipa un pueblito del norte de Brasil, repleto de argentinos y uruguayos viviendo y surfeando. Un lugar único, con unas playas alucinantes. Ahí sí descansamos, tomamos y comimos muy bien.  

Una vez más insisto con que Brasil demuestra muchas falencias en lo que respecta a infraestructura en caminos, accesos, comunicación y demás, que demuestra a las claras que todo el dinero que se invirtió para el mundial, quizás tuvo otro destino. Circunstancias típicas de países latinoamericanos.

No obstante ello, la otra cara del Brasil muestra amabilidad, generosidad, y predisposición. Principalmente, en la gente de menos recursos. Hubo un episodio único que vivimos algunos que nos quedamos en Río. Para el partido de Brasil-Camerún, nos invitaron a comer a una favela, justo arriba de nuestro barrio en Botafogo, a la que accedimos caminando, pues, es una favela pacificada por el Ejército.

Allí, con una generosidad fraternal que hoy no está de moda, nos esperaban a los 6 que íbamos,  la familia de un argentino que vive en Río hace muchos años, el Germán. La mesa que nos habían preparado (donde el caldo verde era la vedette) era sencillamente impresionante. Comimos y bebimos hasta el hartazgo. No nos dejaron poner nada. Gente encantadora por donde se la mire.

Días antes, dos de los chicos del grupo habían sido invitados por ese mismo argentino a jugar un torneo de fútbol a otra favela pacificada. Y terminaron campeones con copa en mano. Quizás, la estigmatización de esos lugares sea más una construcción del imaginario popular que lo que muestra la realidad. Para el partido del sábado pasado (Brasil-Chile) los chicos fueron invitados nuevamente a ese particular evento familiar.

En fin, vicisitudes de los viajeros mendocinos por el mundial, típicas de este grupo de manyines, que ahora nuevamente regresan juntos desde el Arena Corinthians al hotel.

Contentos y expectantes al resultado de Bélgica-EEUU, pero con la fe intacta. Firmes apoyando la selección. Con talante y palante, nos despedimos de ustedes una vez más hasta cuartos, dejándoles un afectuoso abrazo de gol, desde Liberdade, Barrio Chino, Sao Paulo, Estado Federativo del Brasil. ¡Vamos Argentina carajo!

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23 de febrero de 2018 | 00:29
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