Los argentinos coparon la noche de San Pablo

Miles de hinchas se juntaron en el barrio Vila Madalena para palpitar la previa del partido con Suiza.

Simpatizantes argentinos disfrutaron anoche de una particular previa al duelo de octavos de final de hoy ante Suiza, ya que se juntaron y celebraron en la famosa zona paulista de Vila Madalena, acostumbrada a fiestas callejeras en el marco del Mundial 2014.

Pese a la recomendación de las autoridades de la Prefectura, la Municipalidad de San Pablo, que aconsejaron otros puntos turísticos nocturnos de la gigante ciudad para que no haya aglomeración de gente en Madalena, igualmente miles de `albicelestes` deambularon por sus "ruas" hasta que prácticamente se hizo de día.
El epicentro de la fiesta, según pudo comprobar Télam, fue la intersección de Mourato y Aspicuelta, aunque la gente, como es habitual, se acomodó a lo largo de esta última calle, en esta ocasión hasta llegar a otra esquina, en Luis Anhaia, distante unos 60 o 70 metros.

No fue de las mayores reuniones de simpatizantes porque en noches post partidos de Brasil supo haber hasta 50 mil personas, con más de 10 cuadras colapsadas de gente, pero sí pasearon unas 2.000 almas, en su gran mayoría argentinos que llegaron en esta última jornada previa al trascendental cotejo de octavos.

El hit, como no podía ser de otra manera, fue el "Brasil decime qué se siente", pero también pasaron por el "Maradona es más grande, es más grande que Pelé" y el "Que de la mano, de Lionel Messi, todos la vuelta, vamos a dar", acompañados por bombos, saltos y el revoleo de camisetas argentinas y banderas.

Los locales también se hicieron sentir, pero fueron claramente minoría, y pese a la rivalidad deportiva y al alto consumo de alcohol, no hubo mayores inconvenientes, salvo pequeñas trifulcas, que los mismos simpatizantes de ambos países se
encargaron de disuadir.

Hubo policía apostada en las principales esquinas, pero no tuvieron necesidad de intervenir al menos en lo que se vio hasta pasadas las cuatro de la mañana, cuando ya no quedaba tanta gente.

Y el clima que se vivió fue de fiesta, una celebración bien argentina, entre hinchas que aguardaban con ansias el inicio del partido, previsto para las 13 de hoy, en el estadio Arena Corinthians.

La promesa de muchos era "seguir de largo", no dormir, por los nervios y la ansiedad de que llegue el momento de la verdad. Argentina volvió a pasar a los octavos de final, pero el deseo ahora es seguir avanzando en esta cita de Brasil.

El sueño de todos, claro, es alcanzar la Copa, la misma que no se gana desde 1986, la que muchos de los jóvenes que estuvieron de vigilia anoche en Vila Madalena ni siquiera recuerdan o en algunos casos hasta incluso ni habían nacido.

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23 de junio de 2018 | 15:08
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