La apertura pudo terminar en tragedia por un francotirador

La Policía admitió que un tirador de élite solicitó permiso para disparar a un "sospechoso" armado en el palco oficial, donde estaban Dilma Rousseff y el secretario general de la ONU, que resultó ser un agente encubierto.

Un tirador de élite de la policía estuvo a punto de disparar a un agente que se encontraba en una zona restringida a pasos de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, durante la inauguración del Mundial de fútbol.

"Un tirador de élite detectó a alguien portando un arma y con un chaleco (antibala) de la policía y pidió autorización para abatir al sospechoso", confirmó hoy el ministro de Deportes de Brasil, Aldo Rebelo, en una rueda de prensa en Río de Janeiro.

"La autorización fue negada y la persona fue identificada. Era un policía militar que fue retirado de allí", añadió.

El incidente fue adelantado por el diario "Folha de Sao Paulo", según el cual el hombre vestía el uniforme del Grupo de Acciones Tácticas (GAT) de la policía militarizada de Sao Paulo y en un primer momento se sospechó que se tratase de un asesino disfrazado de policía.

La Secretaría de Seguridad Pública de Sao Paulo reconoció al diario que existió un "error", aunque aclaró que fue "rápidamente subsanado sin mayores consecuencias".

Además de Rousseff, en la tribuna a la que se acercó el agente estaban el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, y el vicepresidente brasileño, Michel Temer, entre otras autoridades.

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27 de mayo de 2018 | 05:36
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