La batalla imposible de Luis Suárez

Europa condenó al delantero. La convicción es que Suárez mordió a Chiellini y debe pagar por lo sucedido.

Cuando uno de los diarios más leídos del mundo se plantea si una mordedura como la de Luis Suárez transmite el sida, está claro que el uruguayo no tiene manera de ganar la batalla de la opinión pública.

Mordedor reincidente o no, el delantero ya perdió, condenado de antemano por una Europa que tiene muy presentes sus antecedentes y ya le bajó el pulgar: la convicción es que Suárez mordió al italiano Giorgio Chiellini y que debe pagar por ello.

"Sé que es una pregunta extraña, ¿pero han preguntado por alguna posibilidad de transmisión de enfermedades como el sida o algo por el estilo?", dijo el reportero del diario alemán "Bild" a Delia Fischer, la jefa de prensa de la FIFA.

La pregunta dejó anonadados a la mayoría de los restantes periodistas en las catacumbas del Maracaná, donde la FIFA intentó en vano presentar nuevos avances de la tecnología televisiva para transmitir partidos de fútbol. Con una oferta "multi-ángulo", cualquier espectador podría ver el más mínimo detalle de un partido.

"¿También los dientes de un jugador?", fue la primera pregunta de la prensa. Los desarrolladores japoneses del proyecto sonrieron nerviosos sin responder, pero a la quinta vez que se insistió en el mismo sentido se rindieron.

"Yes", dijo el trío nipón, y a la FIFA le quedó claro que no había manera de eludir el tema del día.

Los titulares de la prensa europea hoy fueron un buen muestrario de que la batalla de la imagen está perdida para el delantero del Liverpool. Se escribió sobre sus "tendencias antropófagas", su "lado oscuro" y el "problema psicológico" que tiene como "caníbal".

En el encuentro de la FIFA con los medios, un periodista británico aseguró que "la gente" quiere del ente rector del fútbol mundial "una garantía" de que Suárez no podrá "engañar al sistema" y jugar el Mundial.

Quién es "la gente" es algo difícil de definir, aunque el volumen que alcanza el tema Suárez en la prensa del Reino Unido es comprensible.

Por un lado, porque allí juega el uruguayo, sancionado ya dos veces severamente en la Premier League: una por morder a un rival y una anterior por insultos racistas a otro.

Por otra parte, porque Inglaterra está fuera del Mundial. Sin los "pross" en Brasil, el espacio dedicado al deporte debe ser cubierto con otras historias, y la de Suárez tiene un atractivo innegable.

El futuro del uruguayo está en manos de una comisión disciplinaria a la que la FIFA jura que nadie puede influir, ni siquiera el presidente Joseph Blatter, que vio el 1-0 de Uruguay en Natal el martes. Presididos por el suizo Claudio Sulser, debaten en el hotel Copacabana Palace, uno de los más tradicionales y ostentosos de Río de Janeiro, la ciudad en la que los "charrúas" se juegan el sábado ante Colombia el pase a cuartos de final del Mundial.

¿Jugarán con Suárez? Europa, en buena parte, pide que no. La comisión puede decidir desde una sanción severísima hasta una suave que no le impida jugar el Mundial. Incluso exonerarlo. La polémica estará asegurada se tome la decisión que se tome, pero ya antes de que se la conozca, el golpe a la imagen de Suárez es innegable.
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27 de mayo de 2018 | 05:32
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