Belo Horizonte explotó con la clasficiación de Brasil

Hinchas brasileros salieron a las calles a celebrar el triunfo ante Cmaerún y el pase a octavos de final de la Copa del Mundo.

Belo Horizonte, ajena a la pasión mundialista en la rutina cotidiana de su gente, explotó con más de 20.000 personas dentro y otros miles fuera de Expominas, el lugar donde se montó el Fan Fest, que vibró hoy con el pase de Brasil a octavos de final del Mundial 2014.

La capital de Minas Gerais tiene dos clubes grandes, Cruzeiro y Atlético Mineiro, pero nunca se encendió con la Copa del Mundo, un evento que trasciende fronteras y que se vive con locura a lo largo de todo el planeta.

La ciudad, aun cuando juega Brasil, casi no modifica su pulso, a diferencia de otras, como Río de Janeiro o San Pablo, por citar algunos casos.

Solamente un lugar concentra la pasión de los belo-horizontinos: el Fan Fest, que funciona en los tres pabellones de Expominas, en el barrio de Gameleira, solo los días que hay partido en la ciudad o que juega Brasil.

Allí se congregaron hoy cerca de 25.000 personas (el lugar tiene capacidad para 21 mil), que disfrutaron, a través de una pantalla de 80 metros cuadrados en LEDde alta definición y otras ocho de 42 metros cuadrados, la actuación de Brasil que, tras golear a Camerún (4-1) en la tercera y última fecha del Grupo A, que ganó, se clasificó para los octavos de final.

Paradójicamente el "Scracht" se medirá en esa instancia con Chile, segundo del B, el próximo sábado a las 13 en el estadio Mineirao de Belo Horizonte.

Justamante ese día será la prueba de fuego para los belo-horizontinos, ya que tendrán que demostrar que el Mundial -con el seleccionado nacional que dirige el emblemático Luis Felipe Scolari en su propia cancha- se juega en la ciudad.

Pero hoy hubo acción en el Fan Fest, con figuras brasileñas, tales son los casos de los cantantes Daniel Maestri y Gabriel Elías y el grupo pop-teen (para adoslescentes) Cheiro de Amor, con Vina Calmon como figura, y también en el estadio Nacional de Brasilia, donde Neymar -la estrella local- y compañía bailaron a Camerún, para delirio de la gente.

Y la fiesta se vivió antes, durante y después del partido, ya que el lugar -donde se puede acceder mediante 19 líneas de colectivos municipales y 130 metropolitanas, conectados a una estación de metro, Gameleira y también en taxis- abrió sus puertas a las 11 y las cerró a las 22, con entradas gratuitas.

La gente disfrutó -cerveza en mano- de la música y el fútbol, dos pasiones del pueblo brasileño, dos pasiones que trascienden fronteras, dos pasiones que comparte todo el mundo.

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23 de junio de 2018 | 06:30
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