Cristiano Ronaldo se derrite en el Amazonas

Muy lejos del nivel mostrado en Europa, el portugués probablemente entregó hoy el título de mejor jugador del mundo.

Sideralmente lejos de ser el rey de la selva, Cristiano Ronaldó entregó hoy en el Amazonas muy probablemente el título de mejor jugador del mundo de 2014.

Sin energía, sin precisión y sin chispa, el mejor futbolista del planeta -según la FIFA- pasó por Manaos sin que se notara quién es, un lujo que Portugal no podía darse.

¿Qué hizo la estrella del Real Madrid hoy? Poco. Apenas el centro que permitió a Varela anotar el agónico empate 2-2 en el minuto 95 que mantiene a Portugal vivo en el Mundial de Brasil, aunque en cuidados intensivos. Un tiro libre cuatro metros por encima del arco, un disparo desde fuera sin fuerza y un remate cinco metros desviado completan un pobre balance.

Los chispazos del imparable talento de Ronaldo:



Pequeña pesadilla para el siempre orgulloso luso: mientras Lionel Messi viene salvando a una Argentina desteñida con un golazo por partido, Cristiano amenaza con dejar el Mundial de Brasil 2014 sin estrenarse en las redes.

"No mostró mucho de su grandeza, pero es un jugador al que hay que mirar constantemente", dijo el portero estadounidense Tim Howard.

Después de una extenuante temporada, en la que quizá forzó su físico más allá de lo recomendable, Cristiano se incorporó a su selección con un diagnóstico médico preocupante: lesión en el muslo y tendinitis rotuliana en la rodilla.

Las alarmas saltaron en la concentración portuguesa, en la que Cristiano estuvo más tiempo en el gimnasio que en el campo de entrenamiento. Sobre el césped de Brasil, Cristiano fue hasta ahora una sombra de la versión que lo llevó al Balón de Oro 2013.

La asistencia a Varela en 2 a 2:



"Siento más frustración que otra cosa", admitió el delantero Nani, autor del 1-0 que ilusionó a los lusos. "Obviamente no es el resultado que queríamos", reconoció el entrenador, Paulo Bento. Su equipo pende de un hilo, está casi fuera del Mundial.

Muy claro quedó en la noche de Manaos que su equipo tampoco ayuda a Cristiano, que no tenía compañeros en la delantera con los que se entendiera, porque Helder Postiga, veterano goleador con ascendente sobre todo el equipo, dejó la cancha lesionado minutos después de comenzado el encuentro.

Disminuido por problemas físicos en el final de la temporada europea, el delantero del Real Madrid gritó con llamativa exageración aquel gol de penal para el 4-1 en el minuto 120 de la final de la Liga de Campeones ante el Atlético de Madrid.

Aquello le generó duras críticas, pero luego se supo que el quitarse la camiseta y trabar la musculatura ante las cámaras tras un gol intrascendente formaba parte de una película sobre su vida. Si finalmente sale a la luz, el capítulo brasileño probablemente no ocupe mucho espacio.

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15 de julio de 2018 | 22:53
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