Irán, entre la honra y la rabia tras la derrota

El presidente iraní Hassan Ruhani alabó al plantel que enfrentó ayer a la Argentina. "Un pueblo orgulloso", señalan las agencias locales.

Aunque por dentro sentían rabia, el orgullo de haber puesto contra las cuerdas a Argentina en un Mundial era superior a cualquier emoción para los futbolistas iraníes.

Incluso el presidente Hassan Ruhani alabó a la selección dirigida por Carlos Queiroz tras el doloroso "K.O." sufrido en el último minuto ante Argentina en la segunda jornada del Mundial de Brasil.

"Quiero dar las gracias al equipo y a los entrenadores. A pesar de la desafortunada derrota han hecho que el pueblo se sienta feliz y orgulloso", escribió Ruhani el sábado en su cuenta de Twitter después del 1-0 de la "Albiceleste" en Belo Horizonte.

"Ahora el mundo tiene respeto al fútbol iraní", expresó por su parte la agencia de noticias IRNA.

Irán, número 43 del ranking FIFA, tuvo oportunidades para batir a la Argentina de Lionel Messi, pero cayó en Belo Horizonte después de una genialidad del astro del Barcelona en el tiempo de descuento.

Por Messi y por el árbitro serbio Milorad Mazic, según los iraníes. "Dos personalidades marcaron la diferencia en el partido", resumió Queiroz.

"Una fue Messi, que busca, busca y busca hasta que encuentra el camino del gol. Pero la otra fue el árbitro, porque no sancionó un claro penal a nuestro favor. Y para un equipo como Irán estos pequeños detalles son claves", agregó el seleccionador tras el partido que dejó a Irán con pocas posibilidades de avanzar a los octavos de final en Brasil en la última jornada del Mundial.

Quedaban sólo unos segundos para que una nueva sorpresa en el Mundial se consumase. Pero Messi se hizo con la pelota en las inmediaciones del área y con un tiro cruzado a la escuadra reventó las esperanzas de Irán.

Antes de ese fogonazo el protagonista no fue el astro del Barcelona. Ni sus compañeros Sergio Agüero, Gonzalo Higuaín o Ángel di María, todos ellos estrellas mundiales. Y es que Irán disfrutó de grandes ocasiones con las que incluso pudo llevarse el partido.

Varias veces sólo faltaron centímetros para el gol, como en el remate de cabeza de Ashkan Dejagah. Y en otra jugada, en vez de centímetros faltó un pitido. En la segunda parte, el argentino Pablo Zabaleta derribó en su área a Dejagah, pero el árbitro no señaló pena máxima.

"Intenté aclarárselo al árbitro, pero me ignoró. (Zabaleta) me hizo falta y fue penal, estoy seguro cien por ciento", dijo enfadado el iraní, que gesticuló al ver que el juez no pitaba nada.

"Seguimos el ritmo de Argentina durante 90 minutos. El árbitro fue el único que no estuvo al nivel", se quejó Queiroz, que en una comparación de los planteles calificó a los argentinos de "genios" y a los iraníes de "trabajadores".

La agencia noticiosa Fars también acusó al colegiado Mazic: "Messi y el árbitro salvaron a Argentina".

A pesar de la frustración, los iraníes abandonaron orgullosos el estadio Mineirao. Como el portero Alireza Haghighi, que se gana su sueldo en el Sporting Covilha de la segunda división portuguesa y que aseguró que jamás olvidará las paradas que hizo a Messi y compañía.

"Los chicos en Brasil colmaron todas nuestras expectativas", tuiteó el ministro de Exteriores de Irán, Mohamed Yawad Zarif. "Increíble chicos, nos han hecho sentir orgullosos".

Y todavía podría haber un final feliz. Con una victoria ante Bosnia-Herzegovina el miércoles, los iraníes tendrían alguna posibilidad de avanzar a octavos. Pero para ello necesitan una victoria de Argentina sobre Nigeria a la misma hora.

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23 de febrero de 2018 | 00:34
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