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¿Qué hay detrás del silencio de Lionel Messi?

Problemas legales en España y el enorme peso de tener que llevar a un país a su tercer título del Mundo parecen demasiado para el astro.

El diario El País de España analiza el presente de Messi de cara a la Copa del Mundo en una columna que repasa los distintos aspectos que rodean hoy al delantero.

"La desazón de Messi", titula el medio en su sección Mundial Brasil 2014. Leela a continuación:

El seleccionador argentino, Alejandro Sabella, confiesa a sus allegados que el secreto de la conducción de Messi consiste en “no romperle las pelotas”. En lo posible, hay que evitar interferir en sus silencios. Es mejor reprimir las órdenes tácticas o las charlas y dejarle discurrir en su soledad, en su ensimismamiento, porque de otro modo se puede alterar su delicado equilibrio anímico, ese misterio insondable que solo unos pocos amigos íntimos son capaces de explorar superficialmente. El primero en teorizar sobre el problema fue Pep Guardiola, que hace años instruyó a Sabella en el modo de empleo del que probablemente sea el mejor futbolista que ha existido jamás.

Las últimas revelaciones de la investigación judicial conducida en España por presuntos delitos de blanqueo de dinero y fraude fiscal relacionados con los partidos benéficos de Messi no han roto el cascarón. Messi no se pronuncia públicamente. Lleva meses sin hacer declaraciones frecuentes a los medios. Encerrado en sí mismo, reservado hasta para sus parientes.

Los médicos de Argentina y Barcelona concuerdan en que los vómitos que padece cada vez con más frecuencia son su modo de somatizar la tensión psicológica. Su válvula de escape ante un apremio insólito. La exigencia de una nación que le reclama la Copa del Mundo como si fuera un derecho adquirido es solo una fracción del peso que soporta. A los 26 años, Messi atraviesa la peor época de su vida. Cree que Jorge, su padre, le ha metido en un embrollo judicial. Un enredo de cuya gestación no tenía noticias y que ha resquebrajado su imagen hasta entonces intachable. Según sus amigos en el Barcelona el conflicto anterior con Hacienda le desconcertó profundamente porque le hizo descubrir que la directiva del club le daba la espalda cuando más lo necesitaba.

Messi nunca le prestó atención al dinero. De eso se ocupaban sus familiares. Fue en 2013, con motivo del adelanto de cinco millones a Hacienda para atenuar una sanción, cuando tomó conciencia de la necesidad de controlar sus cuentas y descubrió que el sueldo que le pagaba el Barcelona estaba muy por debajo de su caché: cobraba 13 millones de euros netos al año, un 30% menos de lo que ingresaban Ibrahimovic o Rooney y muy lejos de Cristiano. Por primera vez se dirigió al club personalmente para pedir un aumento. Entonces, según fuentes del vestuario del Barça, concluyó que la directiva sospechaba de su honestidad y compromiso. En lugar de hacerle una oferta, le dieron largas y se pasaron meses filtrando a la prensa catalana que le convertirían en el mejor pagado del mundo. Messi interpretó estos movimientos como un intento de desprestigiarle exponiéndole ante la opinión pública como un codicioso que no rendía porque se había convertido en un materialista sin otras ambiciones.

Cuentan sus amigos que Messi estaba convencido de que retrasaban su renovación porque había dirigentes en la junta de Bartomeu que le comparaban con Ronaldinho. Según creyó el jugador, estos directivos recomendaban venderle tras el Mundial pues decían que, igual que El Gaucho en 2006, había perdido la motivación. Messi lo percibió como una deslealtad y una falta de reconocimiento a él, que permitió la época más exitosa en la historia culé. La formalización de la renovación a finales de mayo no cerró la herida. Messi confiesa a sus colegas que no es el dinero lo que le aflige sino la repentina sensación de haberse quedado solo cuando más apoyo necesitó.

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21 de julio de 2018 | 23:12
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