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África, el continente que sueña con "su" Mundial

Los africanos se desviven por el fútbol y desde hace varios años sueñan con hacer historia. Una mirada a un continente olvidado.

No importa si es de plástico o de cuero, si está inflada o desinflada, incluso puede ser de papel. También hecha con medias, bolsas, arena o barro. Incluso una naranja sirve. En África, todo lo que tenga forma y ruede se puede utilizar como pelota. 

De norte a sur y de este a oeste, y desde lo alto del Kilimanjaro hasta las costas del lago Tanganica, el continente respira y vive fútbol las 24 horas del día. Y por eso, como cada cuatro años y con muchas expectativas, todos los africanos se preparan para Brasil 2014. Sueñan con que sea, por fin y de una vez por todas, "su" Mundial.

Etiopía es un país conocido por sus atletas, pero con muy poca tradición futbolística. Sin embargo, la fiesta popular que se desató en sus calles cuando la selección local venció a República Centroafricana y se clasificó a los play-off para el Mundial no tuvo parangón, según cuenta Moustaphá, un vendedor de Addis Abeba.

Lo mismo sucedió en Burkina Faso, otra nación sin muchos pergaminos, que estuvo a solo un pasito de llegar a Brasil. Y también cuando Zambia ganó la Copa África en 2012 o en la consagración libia de 2014. 

"Ya no queda ningún país en el continente que no se desviva por el fútbol -explicó a dpa Herbé, un fanático ruandés-, y por eso es que cada Copa de Mundo se disfruta aquí como una enorme fiesta que siempre supera a la anterior".

Una niña keniana con la remera de Diego Armando Maradona.


Pascal es un lateral congolés de 18 años que sueña con jugar en el TP Mazembe de su país. Tiene bien claro por qué el de Brasil es un Mundial especial para África.

"Por primera vez en la historia se repetirán de un Mundial a otro los cinco clasificados africanos. Ghana, Nigeria, Argelia, Camerún y Costa de Marfil ya habían estado en Sudáfrica y ahora viajarán a Brasil". 

"Además, porque el clima caluroso con que se disputará el torneo nos puede favorecer. Y tercero, porque gran parte de la población brasilera desciende de esclavos africanos, y por eso, probablemente serán muchas las personas alentando a los países de nuestro continente". 

Son cinco países, pero al final, África es una sola, destacó Juma, un guía de turismo nacido en Tanzania que habla de Ghana con un sentimiento como si lo hiciera de su país: "¡Todavía recuerdo la mano de Luis Suárez, y lo cerca que estuvimos de las semifinales en 2010! Ojalá que ahora se nos dé...".

A falta de ligas locales fuertes, los africanos viven mucho más pendientes de los torneos de Europa que de los de sus países. Muchos, incluso, no se identifican con ningún equipo de su ciudad, pero sí festejan los goles que se hacen en Inglaterra, a muchos kilómetros y, en muchos sentidos, a varios mundos de distancia. 

Un joven etíope muestra orgulloso su remera de Messi.

La Premier League es, en el continente negro, el campeonato que se vive con más pasión: incluso en naciones que no fueron colonizadas por Gran Bretaña, los partidos de Arsenal, Manchester United y Liverpool se gozan y se sufren como si fueran propios. 

Las camisetas de esos equipos abundan por todos lados, los diarios hablan de José Mourinho y de Manuel Pellegrini, los buses llevan calcomanías del belga Eden Hazard o del mexicano Javier "Chicharito" Hernández, y hasta en los pueblos más pequeños es común toparse con un bar llamado Old Trafford, y enfrente, una peluquería bautizada Stamford Bridge.

En Kagunga, la remota frontera entre Tanzania y Burundi, no llega la electricidad, pero gracias a un grupo electrógeno se puede ver la televisión. Varios vecinos de la remota localidad compraron una antena para, cada fin de semana, vibrar con los goles del argentino Sergio "Kun" Agüero y las atajadas del checo Petr Cech. 

Negocio popular y extendido, la entrada a los "cines deportivos", que se encuentran a lo largo y ancho de todo el continente, no vale nunca más de un dólar. Y si no se corta la luz, hay satisfacción garantizada.

La foto enseña el pequeño pueblo de Kaguna, a orillas del lago Tanganica, donde la gente se reúne para ver a los niños tirar penales.

Porque, además, más allá de que la pelota ruede tan lejos, siempre existe la posibilidad de reconocerse en un compatriota. 

En Harar, Somalía, se jactan de un delantero de ascendencia etíope que juega en las inferiores de Arsenal. En Burundi recuerdan aún al histórico Shabani Nonda, que representó al Congo, del Mónaco francés y en Guinea a Titi Camara. Pierre Aubameyang, franco-gabonés del Borussia Dortmund, tiene a todo su país detrás. 

Y después, claro, están los más conocidos, las súper estrellas que esperan también que el próximo junio les llegue la gran consagración: Didier Drogba, Gervinho y Yaya Touré en Costa de Marfil, Kevin-Prince Boateng, Michael Essien y Asamoah Gyan en Ghana, Victor Moses en Nigeria y Samuel Eto'o en Camerún. 

África se nutre de todos ellos para agigantar su esperanza, y así lo certifica Conrad, un ugandés que, aunque su país no se haya clasificado al Mundial, se ilusiona con lo que vendrá.

"Amamos el fútbol. Tenemos nuestro propio estilo: somos muy físicos, especialmente los países del oeste, pero también nos gusta tener la pelota. En los últimos tiempos mejoramos mucho la táctica y, lo más importante de todo, ganamos en experiencia y aún conservamos la alegría de jugar. ¿Será que este año lo vamos a lograr?".

La pregunta de Conrad, en todo caso, y la que se hace todo el continente, será respondida a partir del 12 de junio, cuando la pelota empiece a rodar en Sao Paulo. Mientras, los fanáticos esperan con ansias y se ilusionan con que algún país logre superar lo hecho por Camerún en 1990, Senegal en 2002 y Ghana en 2010, y alcance por primera vez las semifinales de un Mundial. 

Lo dice una publicidad que se ve día y noche en África: en el continente multicultural de los 54 países y las más de 3.000 tribus, se habla solamente un lenguaje, el del fútbol.

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19 de julio de 2018 | 11:21
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