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"Vila Autódromo", donde el Mundial es mala noticia

Los habitantes de esa pobre comunidad vibran por el fútbol, pero hoy están convencido de que no hay nada para celebrar.

Los habitantes de la comunidad pobre de Vila Autódromo sienten pasión por el deporte como cualquier brasileño, y se alegraron cuando el país conquistó el derecho a organizar el Mundial de fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016. 

Hoy, sin embargo, están convencidos de que no había nada que celebrar.

La comunidad vecina al antiguo Autódromo de Río era originalmente un pueblo de pescadores. Pero hoy la laguna local ya no les ofrece peces, sino botellas de plástico y podredumbre. En las calles de tierra, niños juegan en medio de la basura y de las casas precarias.


La escasez de servicios públicos refleja el proyecto de la Municipalidad por desalojar a los residentes y destruir sus casas para abrir camino a obras de "urbanización" de la barriada, vecina a las futuras instalaciones del Parque Olímpico de Río.

El precio de la Copa y de los Juegos Olímpicos es el sacrificio de los trabajadores

"El precio de la Copa y de los Juegos Olímpicos es el sacrificio de los trabajadores", aseguró a dpa Inalva Mendes Brito, una de las líderes de la batalla política y judicial librada desde hace años por Vila Autódromo por su supervivencia.

Inalva Mendes Brito.

La maestra de escuela primaria acusa a las autoridades de usar tácticas de intimidación para convencer a los habitantes de abandonar sus viviendas.

"Llegan sin pedir permiso, sin dar explicaciones, y marcan las casas con la sigla de la Secretaría Municipal de Vivienda. Golpean la puerta de las casas y dicen que, si no aceptan ser trasladados, saldrán sin nada, porque no tienen derecho a nada".

Golpean la puerta de las casas y dicen que, si no aceptan ser trasladados, saldrán sin nada, porque no tienen derecho a nada

El desalojo forzoso es un viejo conocido del presidente de la asociación de residentes de Vila Autódromo, Altair Guimaraes: "Vengo siendo desalojado en esta ciudad desde que tenía 14 años", recordó en diálogo con dpa el dirigente, al deplorar que las grandes citas deportivas se hayan convertido en "enemigo" de la población pobre.

"El deporte es sano y debería aportar muchos legados, pero para toda la ciudad, y no para una ciudad dividida. Porque Río de Janeiro es una ciudad dividida, así como muchas otras en países donde hubo estos eventos", expresó.

Además de la lucha judicial, para resistir a los intentos de remoción, Vila Autódromo recurrió a expertos para elaborar un proyecto de mejoría de las condiciones de vida de la comunidad, que en diciembre pasado fue galardonado con el premio Urban Age Award, otorgado por el Deutsche Bank y por la London School of Economics.

El alcalde de Río, Eduardo Paes, se negó a entregar el premio, dotado con 80.000 dólares, que serán usados para construir una guardería de niños y un puesto de reciclaje de basura.

El urbanista Fabricio Leal de Oliveira, de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), dijo a dpa que las inversiones públicas para las megacitas no van a las regiones pobres, sino a barrios como Barra da Tijuca, el "corazón" de Río 2016.

El área prioritaria para inversión en Río es Barra da Tijuca, que es el barrio más rico de la ciudad

"El área prioritaria para inversión en Río es Barra da Tijuca, que es el barrio más rico de la ciudad. En época de Copa del Mundo y de Juegos Olímpicos, los que reciben ayuda y dinero de todos los niveles de gobierno son las áreas más ricas y las ciudades más ricas del país", dijo.

La arquitecta Giselle Tanaka, del Instituto de Investigación y Planeamiento Urbano y Regional de la UFRJ, coincide con Leal de Oliveira, y destaca que el Mundial y los Juegos Olímpicos abrieron camino a una ola de desalojos forzosos.

"Hay más de 200.000 personas amenazadas de desalojo, y muchas remociones ya ocurrieron", expresó a dpa Tanaka, quien sostuvo de que las promesas del gobierno brasileño y de la FIFA de que la Copa sería una oportunidad de desarrollo para Brasil "es en realidad una gran mentira".

"Las personas crearon una gran expectativa de que se mejoraría la calidad de vida, que la gente tendría más oportunidades, que se mejoraría el transporte. Esto no es verdad, porque las prioridades no son definidas en base a las necesidades de las personas ni de las ciudades, sino por exigencias de la FIFA y de los administradores locales", agregó.

Según Tanaka, la frustración de las esperanzas de beneficios por el legado de las megacitas deportivas ha sido una de las principales causas de las masivas protestas populares de junio pasado, durante la Copa Confederaciones.

"La gente no quiere esas inversiones millonarias en los estadios, mientras que faltan recursos para programas sociales", apuntó.

El pueblo no quiere la Copa. El pueblo quiere vivienda, agua corriente, salud y educación

Mendes Brito coincide con la arquitecta: "El pueblo no quiere la Copa. El pueblo quiere vivienda, agua corriente, salud y educación".

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