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Arde Madrid a un día de la final de la Champions

Real Madrid y Atético de Madrid ya se encuentran en Portugal para el partido de mañana, pero en la ciudad, todo se divide entre blancos y albirrojos.

Reunidos en los bares o en sus casas, o gritando en las calles, miles de aficionados vestidos con la camiseta rojiblanca del Atlético o la elástica blanca del Real Madrid, se disponen a vivir el sábado una noche de locura en Madrid.

En Lisboa, los dos grandes equipos de la capital española se enfrentarán en una final inédita de la Liga de Campeones.

A 600 kilómetros de allí, Madrid aguantará la respiración hasta el pitido final, tras el cual si el Real Madrid es vencedor, logrará su décima Copa de Europa, mientras que si gana el Atlético, logrará la primera Liga de Campeones de su historia, tras perder la única final que jugó en 1974.

"Va a ser un ambiente tenso. Gente nerviosa y mucha tensión", promete Marcos Vinagre, un aficionado del Atlético de 32 años, portero en un inmueble de Madrid.

"Los aficionados lo van a vivir cada uno en su parte con su gente", prevé Alejandro Lora, de 64 años, presidente de la federación de peñas (asociaciones de aficionados) del Real Madrid.

En la Puerta del Sol, en el corazón de Madrid, se han colocado dos inmensas camisetas en la fachada del gobierno regional: la rojiblanca de los colchoneros del Atlético de Madrid y la blanca inmaculada de los merengues del Real Madrid.

Las autoridades locales habían previsto colocar en esta plaza una pantalla gigante para retransmitir el partido para los aficionados de ambos equipos, pero renunciaron por razones de seguridad.

Así, cada uno se quedará, pues, en su territorio, frente a las pantallas colocadas en los dos estadios: el Vicente Calderón del Atlético, en los barrios populares del sudoeste de Madrid, y el Santiago Bernabéu del Real Madrid, en el norte.

En la carretera a Portugal, la policía va a intentar, incluso, dirigir los autobuses cargados de aficionados eufóricos hacia estaciones de servicio diferentes.

"Lógicamente si te mueves por Lisboa, te cruzarás (con los otros), pero no habrá mayores problemas", dice Lora.

Complejo de superioridad

La antigua rivalidad se ha atenuado en las últimas décadas a medida que el Barcelona se ha ido convirtiendo en el principal rival a batir para los aficionados del Real Madrid, el club con más Copas de Europa.

La lucha "era mucho más intensa en los 60 cuando el Atlético estaba en una posición mejor", relata Alfredo Relaño, director del diario deportivo AS.

"De repente, viene este regalo de una final de una Copa de Europa que nunca se ha dado entre dos equipos de la misma ciudad. Ahora estamos en un momento en que puede renacer (la rivalidad) y volver a ser lo de los años 60", añadió.



Ganadores de 32 ligas y nueve Copas de Europa, los aficionados del Real Madrid no tienen inconveniente en mostrarse condescendientes.

"No hay tanta rivalidad como del Atlético hacia el Real Madrid. Pero yo lo entiendo. El Real Madrid es el que tiene mayores éxitos. Es normal", asegura Lora.

El clima empezó a cambiar desde que el Atleti ganó al Real Madrid el pasado año en la final de la Copa del Rey. El 17 de mayo, los "colchoneros" lograron su primer título liguero en 18 años.

"Te hace sentir inferior respecto a la historia, pero creo que hoy somos iguales", dice Vinagre, agradeciendo a su padre que le hiciera hincha del Atlético, mientras la mayoría de sus amigos apoyan al club rival.



"Guapa, lista y antimadridista"

Durante mucho tiempo, la rivalidad entre el Madrid, fundado en 1902, y el Atlético, nacido al año siguiente, se asoció a un enfrentamiento entre ricos y pobres.

Aunque el Real Madrid sigue siendo el club más rico, esa imagen ya es obsoleta, subraya Relaño, para el que las relaciones son de una sana rivalidad.

"Tienes insultos, pero no es una relación de violencia", destaca.

Alrededor del Calderón, los puestos venden fulares rosas para mujeres con el eslogan: "Mamá me hizo guapa, lista y antimadridista".

La próxima prueba de cohabitación tendrá lugar el sábado: si su equipo gana, los aficionados del Atlético de Madrid correrán a la plaza que rodea la estatua de Neptuno, tradicional lugar de celebración de los rojiblancos.

Y si ganan los blancos, serán miles de aficionados merengues los que acudan a celebrar junto a la estatua de la diosa griega Cibeles, a unos centenares de metros del dios de los mares.

Pero, gane quien gane, "la mayoría al final van a hacer fiesta. Unos para celebrar la victoria, otros para olvidar su pena y por haber jugado una final de Champions", asegura Vinagre.

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22 de julio de 2018 | 01:03
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