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A semanas del Mundial, Messi cerró su año más difícil

Ayer, ante el Atlético de Madrid tenía la chance de mejorar la imagen y falló. ¿Recuperará su nivel para el Mundial?

Era su última oportunidad para resarcirse y también falló: Lionel Messi firmó ayer su peor temporada en el Barcelona en los últimos cinco años, sin títulos de importancia, sin preponderancia en el juego y con cada vez más dudas sobre su físico.

El delantero argentino volvió a ser una sombra en un partido clave para el Barcelona en la búsqueda de un título.

El astro, ganador de cuatro Balones de Oro entre 2009 y 2012, no pudo desequilibrar ayer en el empate del Barcelona 1-1 contra el Atlético de Madrid, lo que impidió a los azulgranas retener el título de Liga y consagró a los dirigidos por Diego Simeone.

Su mala temporada hasta produjo rumores de venta.

Messi volvió a pasar casi desapercibido en un duelo primordial para el Barcelona en la temporada, tal como ocurrió en los cuartos de final de la Liga de Campeones, también contra el Atlético, y en la final de la Copa del Rey, ante el Real Madrid.

Así se alimentó aún más el misterio sobre el estado futbolístico real del argentino, cuando faltan cuatro semanas para el inicio del Mundial de Brasil 2014.

Todavía es imposible definir si el crack del Barcelona cuidó su físico durante el último semestre para llegar en forma a Brasil o si su recaída física y futbolística forma parte de un problema de mayor magnitud.

Lo cierto es que el delantero, capaz de batir cualquier tipo de récord en el fútbol español, estuvo en la última temporada demasiado lejos del nivel demostrado en los años anteriores.



Está claro que el marco en el que transcurrió Messi toda la temporada fue adverso en numerosos puntos: sufrió seis lesiones (casi todas musculares) en el 2013, fue imputado por irregularidades con el fisco español y hasta se vio preso de episodios con vómitos en el campo de juego durante varios partidos del último semestre.

Si se observan sus cifras, el panorama no es tan preocupante como lo que se reflejó en la calidad de su juego durante los últimos meses. Messi disputó 44 partidos en toda la temporada en los que anotó 41 goles, casi uno por encuentro.

Sin embargo, el argentino estuvo todo el año a la sombra de Cristiano Ronaldo, ganador del último Balón de Oro, goleador de la Liga con 31 tantos y líder absoluto de un Real Madrid que el sábado 24 de mayo buscará su décima Copa de Europa en Lisboa.

Messi malacostumbró a los hinchas del Barcelona durante cuatro años a aparecer siempre que el equipo no acompañaba y cuando los resultados más lo necesitaban.

Sin embargo, en la última temporada el argentino se convirtió en una pieza más del engranaje errático de un Barcelona sin rumbo y sin fútbol.

Durante muchos partidos, el argentino se mostró apático y como desentendido de un equipo que lo necesitaba. El delantero incluso causó más revuelo por las imágenes de sus vómitos en pleno campo de juego en partidos contra la Real Sociedad, el Athletic o ante Rumania con la selección argentina, que por sus goles anotados.

Sin dar explicaciones claras sobre tales contratiempos de su salud, Messi transcurrió durante el final de temporada sin aparecer en la primera plana de la Liga española.

Su última gran hazaña fue en la victoria del Barcelona por 4-3 sobre el Real Madrid en la Liga, cuando anotó tres goles y concedió una asistencia, a finales de marzo. Pero ya en etapa de definiciones, el crack del Barcelona se esfumó en medio de un equipo sin identidad y sin rumbo alguno.

En el mes de octubre de 2013, el periodista argentino Rodolfo Chisleanschi publicó una columna de opinión titulada "Olvídense de Messi", en la que argumentaba que el delantero pasaría desapercibido en la actual temporada y se centraría exclusivamente en el Mundial.

La seguidilla de lesiones sufrida por Messi en el último semestre de 2013 y el regreso sin brillo del argentino permitieron que gran parte de la prensa española se aferrara a tal hipótesis.

Por el momento, no hay manera de encontrar una explicación clara al bajón futbolístico del mejor jugador del mundo.

El 15 de junio, cuando Argentina se enfrente a Bosnia Herzegovina en el Maracaná de Rio de Janeiro comenzará a desvelarse el misterio sobre el año de Messi.

Será el propio jugador el que demostrará en Brasil si se cuidó el último semestre en busca del único título que le falta o si realmente atraviesa un revés futbolístico de dimensiones desconocidas.

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18 de agosto de 2018 | 00:07
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