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Fiesta de la hinchada del Ciclón en el Gasómetro

Cerca de 40.000 personas desbordaron el Nuevo Gasómetro y demostraron el entusiasmo por el gran objetivo; al final, hubo confianza por la victoria

Los hinchas de San Lorenzo también se propusieron jugar la Copa Libertadores . No correrán a la par de sus muchachos, pero es como si lo hicieran. Saltan, bailan y cantan en el Bajo Flores. La multitud se confunde. Se fusiona en un único corazón. Lo mismo en San Juan y Boedo, el lugar de la cita nostálgica, que, dentro de poco, volverá a concretarse con idéntico romanticismo. Todos tienen el mismo sueño y quieren que, de una vez por todas, no termine en una pesadilla de medianoche. Sienten que, por primera vez en mucho tiempo, cada cosa está en su sitio. O, a lo sumo, a punto de acomodarse. Se emocionan y sufren con los vaivenes de un partido que parece sin dueño hasta esa aparición de Gentiletti. Hasta ese suspiro de desahogo.

La boletería ilustró la esperanza: se recaudaron alrededor de tres millones de pesos. Aunque, en este caso, lo que menos importó para las casi 40.000 almas fue el dinero. Lo sustancial, lo que le escapa al materialismo y elige sin pensar un abrazo efusivo, es el sentimiento. Las localidades volaron y por esto tuvo que habilitarse parte de la tribuna visitante para los locales. Los socios pagaron gustosos los $ 70 ni que decir los invitados, que desembolsaron $ 150. El único espacio vacío fue el pulmón que los separó de los brasileños.

No hubo que temer por la rivalidad. Porque el fútbol también tiene estas cosas. Una hinchada argentina que es amiga de otra brasileña. Sí, tal cual. Porque los de San Lorenzo conocen bien a los de Cruzeiro. Se respetan, al menos, hasta que lo permitan estas alianzas tan volátiles. Se habla, increíblemente, de confraternidad entre los grupos más bravos. Un tal Davidson, líder del grupo de Belo Horizonte, dice por dónde puede que los cuervos serán bien recibidos en Brasil. Cuentan que la historia empezó en la Mercosur de 1998 y que se profundizó en la Libertadores de 2008.

La convocatoria pedía papeles y globos. En realidad, valió todo el cotillón que aportara un sentido festivo. El ruido empezó bastante temprano. Señalan los entusiastas que los primeros cuervos empezaron a revolotear cerca de las 17, en la puerta de la platea Sur. Ahí se escucharon las arengas que inauguraron la tarde y se entonaron las estrofas que una y mil veces se escucharían en una noche eléctrica. "Loco por vos", se leyó, como un mosaico, en la platea que enfrenta los bancos de suplentes. Fue casi una pieza coreográfica: cada hincha levantó el cartón blanco que formó la frase. Locura. Hubo locura por el Ciclón. Los teléfonos celulares iluminaron la noche.

Estuvieron todos. O casi todos. Incluso aquellos que hacía mucho que no iban a la cancha. Se vieron las camisetas último modelo y las de otra época. Hasta una de piqué de quién sabe cuántos años. La familia de San Lorenzo volvió a juntarse como en los mejores tiempos en una comunión perfecta. Lammens y Tinelli, que enderezaron el rumbo en el peor momento, se comieron las uñas en los palcos hasta... sí, ese cabezazo directo a la red.

Vuela la mente de San Lorenzo. Dibuja trazos en el aire mientras se agitan los brazos. En la noche, la figura se adivina al instante. La ilusión cobra forma de trofeo. Único, resplandeciente e inédito.
Opiniones (1)
21 de julio de 2018 | 15:25
2
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21 de julio de 2018 | 15:25
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  1. Linda nota sobre LA MEJOR HINCHADA DEL MUNDO. Pero, por lo menos, habia que mirar el partido antes de escribir: "Lammens y Tinelli se comieron las uñas en los palcos . . . " Es falso, Lammens estaba en la popular, COMO SIEMPRE, la TV lo mostro varias veces. Aguante El Ciclon
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