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Simeone, arquitecto de un Atlético de otro tiempo

El técnico argentino conduce un equipo que confía en él y que está pasando uno de los mejores momentos de su historia.

El abrazo que Diego Costa le dio tras marcar de penal y cruzar el campo de lado a lado es algo más que una muestra de afecto. Es el símbolo de la fe que sus hombres tienen en el argentino Diego Simeone, el arquitecto de un Atlético de Madrid que parecía olvidado.

Pocos fans del club español soñaban con lo que hoy logró su equipo cuando el técnico llegó al equipo el 23 de diciembre de 2011. Entonces, jugar una final de la Liga de Campeones era más que una quimera, un delirio.

Pero en dos años y medio, el argentino le ha dado la vuelta al estigma perdedor del equipo para devolverle su mayor esplendor, el que le llevó, con él como jugador, a lograr el doblete de Liga y Copa españolas en 1996, y el que hace 40 años le permitió jugar por primera y única vez la final de la Copa de Europa.

Entonces, el equipo estaba liderado por otro mito del club, Luis Aragonés, cuya memoria se recordó hoy en las gradas de Stamford Bridge, mientras el equipo derrotaba con brillantez al Chelsea por 3-1 en la vuelta de las semifinales.

En aquel lejano 1974, el Atlético acarició el título durante seis minutos, los que pasaron entre el gol de Aragonés en el minuto 114 y el empate de Georg Schwarzenbeck, que llevó la definición de aquella final a un partido de repetición que el Bayern Múnich ganó dos días más tarde por 4-0.

Aragonés se convirtió poco después en entrenador del equipo y lo condujo al título de Liga en 1977, el último logrado por los rojiblancos antes del "doblete" de 1996.

Simeone tiene ahora a dos victorias el campeonato español, pero además podría levantar el trofeo de la Champions League, lo que lo elevaría definitivamente a los altares de un club resignado a vivir a la sombra del Real Madrid, precisamente el rival que le espera el 24 de mayo en la final de Lisboa.

El hambre de victoria del argentino es el mismo que tenía como jugador, por eso llegar al último partido de la competición más importante no es suficiente, no es el momento más feliz de su carrera como entrenador.

"Creo que no. Es un momento bonito, importante, me pone mucho más contento por la responsabilidad que teníamos, porque hubo mucha gente que gastó mucho dinero para venir a ver el partido. Y sabemos lo difícil que es para ellos. Pero no nos podemos poner extremistas, porque todavía queda mucho y hay que recuperarse para el Levante", advirtió.

¿Es uno de los mejores entrenadores del mundo?, le preguntaron durante la rueda de prensa. "No es momento para pensar. Es momento para vivir la realidad y centrarme en el partido del Levante. Y agradecerle a los jugadores, porque sin ellos no sería posible todo esto que estamos viviendo", respondió.

Una nueva versión del "partido a partido" que lo condujo hasta el momento actual.

Para José Mourinho, ganador de dos Champions, la victoria en Lisboa no marcará la calidad de Simeone. "No es justo juzgarlos por eso. Pienso que Simeone es ya un gran entrenador, está haciendo un gran trabajo en el Atlético", aseguró el técnico "blue". "Son un verdadero equipo".

El bloque es lo que define al equipo de Simeone, donde todos están al servicio de la idea. De momento, el Atlético del argentino suma una Liga Europa y una Copa del rey. Pero el hambre de más sigue intacto.

Así lo recordó hoy Simeone, que cuando ya se había terminado el turno de preguntas se arrancó en solitario: "Ah, y hay algo que quería decir: agradecerle a la mamá de estos jugadores porque los hicieron con unos huevos así de grandes".

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18 de junio de 2018 | 15:29
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