La mala hidratación implica riesgos para el deportista

Los beneficios del deporte son incalculables, ejercitar manteniendo malos hábitos puede provocar el efecto contrario y consecuencias nefastas.

Una sana rutina de ejercicio mejora las relaciones sexuales, ayuda a combatir la ansiedad, y por si fuera poco, aumenta el cociente intelectual y la esperanza de vida. Sin embargo, ejercitar nuestro cuerpo manteniendo malos hábitos puede provocar el efecto contrario y tener consecuencias nefastas para la salud.

En este sentido, es de vital importancia la rehidratación del cuerpo antes, durante y tras una práctica deportiva intensa, ya que podemos llegar a exudar hasta dos litros de sudor por hora y si no reponemos al tiempo las reservas hídricas, se producirá un descenso del caudal de sangre y una falta de oxigenación muscular, lo que, además de mermar nuestro rendimiento, puede derivar en complicaciones como desorientación, cefaleas, taquicardia, calambres musculares, agotamiento, vómitos e incluso fiebre.

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En definitiva, la mala hidratación pone en riesgo nuestra salud y también la consecución de nuestros objetivos deportivos, con lo que debemos llevar siempre con nosotros una botella, ya sea de agua, si se trata de nuestra salida de "running" diaria, o de bebida isotónica, si se trata de una actividad deportiva intensa y prolongada. 

Los expertos nutricionistas recomiendan indudablemente el consumo de bebidas isotónicas, ya que, además de hidratar, aportan sales minerales e hidratos de carbono y aumentan la absorción de agua mediante la combinación de sodio y diferentes tipos de azúcares. De esta manera, el deportista se mantiene protegido de los efectos nocivos de la deshidratación y experimenta un mejor rendimiento físico y mental, tal y como han demostrado las últimas investigaciones


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23 de junio de 2018 | 08:06
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